El Capitán Francisco Javier López, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Leonarda Fernández, vecina del mismo pueblo y residente en la Ciudad de México, una casa y solar, labrada de cal y canto, cubierta de madera y teja, la cual linda al sur con la Calle Nueva y casa de don José Díaz de Acosta, al oriente con casa de doña María Ignacia de Acosta, al norte con la barranca y arroyo de Xallitic, y al poniente con casa y solar de don Antonio de Zárate, en la cantidad de 60 pesos de oro común a censo redimible en cada año de 30 pesos y 2 pagos de cada 6 meses.
María Lagunes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, madre legítima de Felipe Lagunes, de 13 años de edad, lo pone de aprendiz del oficio albéitar y herrador con Antonio de Zárate, de la misma vecindad, por 7 años que corren desde esta fecha, durante ese tiempo lo ha de tener en su casa y tienda enseñándole el oficio, para lo cual ha de hacer las diligencias que le sean posibles, darle de comer, cama, ropa lavada y si se enfermase deberá curarlo a su costa y si su hijo no cumpliera, se fuera o ausentase, el maestro podrá buscarlo y traerlo de cualquier parte donde estuviere.
Antonio de Zárate y María Lagunes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, el primero maestro herrador, dijeron que la segunda puso a un hijo con el maestro para que aprendiera su oficio, mediante escritura de 15 de abril de 1719, cuyo maestro reconoce que el muchacho no es para ese oficio por lo que han acordado de común acuerdo, liberarlo y cancelar la escritura.
Antonio de Zárate, Maestro de Herrador, por una parte y de la otra Francisco Viveros, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que conciertan en que este último pone de aprendiz de herrador a Antonio, su hijo menor de 25 años para que en el tiempo de 5 años contados desde este día, le enseñe el oficio para que quede hábil y suficiente a vista y declaración de 2 oficiales nombrados por cada parte y durante ese tiempo lo ha de tener en su casa, dar comida, cama y de vestir, y él no se ausentará de la casa y servicio del maestro.
Antonio de Zárate, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a Manuela de Aguilar, vecina de este pueblo, 1 pedazo de solar con 18 varas de frente y 65 varas de fondo, linda al frente con la calle que va para los Tecajetes y solar de Juana Dorantes, al oriente con el que vende, al sur con Manuela Alfonsa y el solar de los naturales de este pueblo, a un precio de 12 reales por vara.
Ana de Zárate, hija de Antonio de Zárate y Juana de Castillo, con licencia de su padre, otorga poder general a Manuel Delgado, para que pide, demande y responda cualquier querella, presente la documentación requerida, haga ventas, oiga autos, y todas las diligencias judiciales que convengan.
Agustina Hernández, viuda de Agustín de Aguilar, vecina de este pueblo de Jalapa, vende a Antonio de Zárate, vecino de este pueblo de Jalapa, un solar que mide de frente 16 varas y media y de fondo 26 varas, ubicado en este pueblo y que linda por el frente con un callejón, por el norte y oriente con solar y casa de Juana Agustina de la Gala y por el poniente con solar de Josefa de Castro, en precio de 18 pesos de oro común.
Don Diego Toledo, vecino de la Nueva Veracruz, se obliga a pagar a doña María Nicolasa Ortiz de Zárate, viuda de don Francisco González de Ortega, tutora y tenedora de los bienes de sus menores hijos, y en su nombre a su apoderado don Antonio de Zárate, 61 pesos 6 reales y 2, 846 pesos por el traspaso que se le hizo del rancho nombrado Paso Escondido, ubicado en la jurisdicción de La Antigua, cantidad que pagará en nueve años pagando anualmente los réditos del 5 %.
El Teniente General, acompañado del Alguacil Mayor y del Escribano Público, estando presentes en los manantiales de Techacapa, junto con las personas solicitadas por José de Zárate, señalando que por estar viciada esta donación, su merced tomó la decisión de dar a Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de este juzgado la posesión del mencionando solar en representación del público de este pueblo, el cual linda al norte con calle que baja de la esquina de casa de Tomás de la Cruz a la de los herederos de Antonio Jiménez, a cuya calle le dicen la Cruz de Techacapa, por el oriente con solar de Pedro Antonio de Campo y casa de Ramón de Osorio, entre esta y la de Antonio de Zárate, padre de dicho José de Zárate, tiene dos entradas y en medio de ellas el puente que llaman de Valero, al sur con solar de dicho Zárate y lo divide el caño de aguas que bajan de Xallitic, y al poniente con solar de José Pérez; razón por la cual el Alguacil dijo a los vecinos que no invadieran el solar, a excepción de ocuparlos para el uso de sus lavaderos y tendederos.
Nicolás Pérez, Domingo Reyes, Manuel Pérez, Tomás Antonio Huesca, Luis José Barradas y José Patricio Fernández, vecinos del pueblo de Naolinco, en nombre y representación del vecindario de razón de Naolinco, compuesto por: José de Acosta, Manuel Fernández, Julia Cueva, Manuel Antonio, Nicolás Barrera, Antonio de Zárate, Mariano Cayetano Dorantes, José Bruno de Acosta, Joaquín Sayago, Antonio Gómez, Joaquín de Aguilar, Manuel Márquez y Nicolás de Aguilar, otorgan poder general a don Vicente Agudo, de aquella propia vecindad, para que a nombre de dicho vecindario pida, demande, reciba y cobre de manera judicial y extrajudicial a cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, mercaderías y efectos que les deban, así como para seguir cualquier litigio, donde demande, pida y haga ejecución, mejoras, juramentos y demás diligencias judiciales y extrajudiciales.