Lucas Francisco de Ayala, vecino y labrador de la jurisdicción de Jalapa, otorga que ha recibido de don Manuel Méndez de Toledo, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, 250 pesos en reales por vía de depósito por tiempo de un año, que los ha de tener en su poder y de ellos ha de ser obligado a pagar réditos a razón del 5%, por pertenecer a los bienes que quedaron por muerte de doña Ana Francisca de Córdoba y Zúñiga, viuda que fue de don Diego Ortiz de Largacha, vecinos que fueron de la Ciudad de los Ángeles, cuya cantidad está consignada a diversas capellanías, y para la efectiva paga, hipoteca su rancho de labor ubicado en este pueblo libre de censo, empeño e hipoteca.\r\n
Ante don Alonso de la Barreda, Teniente General de este pueblo, pareció Melchor Sánchez, mayordomo del Capitán José Blanco, vecino de la villa de Córdoba, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 400 reses, toros, que el dicho su amo compró a diferentes personas en la citada villa, para pasar a la ciudad de Hatrisco [Atlixco], donde los lleva para entregar al Capitán don Diego [Ortiz] de Largache.\n
Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Simón Franco, como mayordomo y administrador de la hacienda de Cuyucuenda, que es del General don Diego [Ortiz de] Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 800 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a los ejidos de la ciudad de la Puebla, México y otras partes que le convenga para su venta.\n
Ante don Gerónimo [Jerónimo] de Leza y Mancilla, Teniente General de esta Jurisdicción, por nombramiento e impedimento del señor Capitán Gerónimo [Jerónimo] de Leza y Mancilla, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Juan de Morales, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que es de don Diego [Ortiz de] Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,000 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a los ejidos de la ciudad de la Puebla donde los lleva para su venta.\n
Ante don Bartolomé de Torres y Mendoza, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Juan de Morales, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que fue de don Diego Ortiz de Largacha, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,000 reses, toros, para pasar a la ciudad de la Puebla y otras partes que le convenga para su venta.\n
Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Simón Franco, Mayordomo y Administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que fue del Capitán don Diego Ortiz de Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 492 reses, toros, de dicha hacienda, para pasar a los ejidos de la ciudad de la Puebla donde los lleva para su venta.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, como mayordomo y administrador de la hacienda nombrada Cuyucuenda, que es de doña Ana Francisca de Zúñiga y Córdoba, viuda del General don Diego Ortiz de Largache, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 300 reses y toros de dicha hacienda, para entregarlos en este pueblo a Alonso Rincón por cuenta del obligado de la Puebla.\n
Ante Juan Silvestre Martínez de Montemayor, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Miguel Hernández, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Cuyucuenda, que quedó por bienes de doña Ana Francisca de Suniga [Zúñiga] y Córdoba, viuda que fue del general don Diego Ortiz de Largache, para registrar un partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta 350 reses y toros de dicha hacienda, para poderlos entregar al administrador del abasto de la ciudad de los Ángeles.\n
El Licenciado don Juan [Yáñez] Hortega [Ortega] de la Pava, Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario Foráneo, Juez Eclesiástico de esta villa de Córdoba, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que desde hace trece o catorce años es Hermano de la Religión de Santo Domingo, ordena que al fallecer envíen noticia a dicha religión para que se le socorra por su alma. Señala que por fin y muerte de Lope Hernández López y de doña Ana de Ortega de la Pava, sus padres legítimos, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de los Ángeles de esta Nueva España, naturales de la villa de Guadalcanal en la Extremadura Reinos de Castilla, quedaron algunos bienes raíces, y por consenso entre él y sus hermanas, ellas no tenían hijos, y hallándose en congrua bastante para su sustentación, decidieron donar dichos bienes a Cristóbal Yáñez de Ortega, su sobrino. Declara por bienes un censo redimible que a su favor impuso Antonio Rodríguez, por cantidad de 1 000 pesos; unas casas de su morada; las piezas de esclavos siguiente: Juan Ramírez, mulato blanco, de treinta y cinco años; Catalina de San Antonio, mulata de dicha edad; Felipe, mulato de edad de diecisiete años; Miguel de catorce; Manuel de dos; los tres últimos hijos de la dicha Catalina de San Antonio; Josefa, mulata herrada, de edad de 22 años. También declara por bienes los 3 300 pesos de oro común que le debe el Capitán José Blanco, vecino de esta villa, a quien le prestó cuando compró el trapiche del General don Diego Ortiz de Largacha; otros 1 000 pesos que le adeuda Francisco de Solís, Alguacil de esta villa, que le prestó para el despacho de la presente flota. Es su voluntad que después de su fallecimiento y el de sus hermanas María de Ortega [y] Bonilla y Catalina de Ortega, los dichos Juan Ramírez y Catalina de San Antonio, sus esclavos, queden libres perpetuamente de toda esclavitud. Nombra albaceas a sus hermanas María de Ortega [y] Bonilla y Catalina de Ortega [y Funes] para que entren en sus bienes y los vendan; y del remanente que quedara nombra por sus herederas a las susodichas para que disfruten los bienes en partes iguales.
Sem títuloAnte don Alonso de la Barreda, Teniente de Alcalde Mayor, pareció Cristóbal Márquez Catalán, en nombre del general don Diego Ortiz de Largachi, Caballero del Orden de Santiago, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, criador de ganado mayor en sus haciendas de vacas nombrada Cuyucuenda, San Cristóbal y Mecayucan, situadas en los términos de Tlalixcoyan, jurisdicción de Veracruz, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,000 reses, toros y novillos que trae de las dichas haciendas, para pasar a la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.\n