Doña Bárbara de Castro, de esta vecindad, de estado libre, otorga que vende, cede y traspasa en favor de don Manuel de Mora, también de esta vecindad, una casita de paredes, con una pieza alta por concluir, cubierta de madera, ladrillo y teja, que tiene y posee por suya propia en esta villa en el callejón del Veaterio [Beaterio] o ya sea de Paniza, al que hace su frente al oriente y del otro lado casa baja de don José María Becerra y solar de Antonia Ana Gómez; por el costado del norte linda con el costado o fondo de la de doña Gertrudis Jiménez y doña Albina Jiménez; y por el del sur y fondo al poniente con el de la casa del presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa. Cuya deslindada finca se compone de 15 varas de frente y 11 de fondo, y es la misma que fabricó a sus expensas, en parte del terreno que heredó de su difunta hermana doña Antonia de Castro. Dicha casita la vende en la cantidad de 300 pesos que ha recibido en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINODoña Gertrudis y doña Alvina [Francisca] Jiménez, de esta vecindad, mayores de 25 años, otorgan que han recibido de doña María Roso, de esta vecindad, la cantidad de 1 300 pesos, por lo que se obligan a satisfacer la suma en el término de 5 años, con un 5% en cada uno. Para seguridad del principal hipotecan una casa de edificio bajo, de cal y piedra, que están edificando en esta Villa, en la Calle de Tecuanapa, en los linderos que se mencionan en la escritura.
Don José Joaquín Morales y su legítima esposa doña Bárbara Cabañas, vecinos del pueblo de Jalapa, y en nombre de su hermano don José Cabañas, venden a don Manuel Garcés, de esta misma vecindad, una casa de madera que mide 18 varas de frente y 29 de fondo, linda al oriente con la calle que baja para el molino que fue de Cagigas, casas de don Domingo de Castro y de los herederos de don Juan Bautista Torrontegui y Goytia, al norte con las fronteras de las gradas del convento de Franciscanos, al poniente con la calle que baja para el solar del referido molino, y al sur con solar que fue de doña Gertrudis [de] Jiménez, la venta se hace en 200 pesos de oro común.
Doña Gertrudis Jiménez, viuda de don Andrés Gutiérrez Calzadilla y vecina del pueblo de Jalapa, vende a Luis Sánchez de Escobar, vecino de este pueblo, un pedazo de solar de 18 varas de frente y 29 varas de fondo, linda al oriente con la calle que baja de este pueblo para el Molino de Cagigas y casas de Manuel José de Acosta y José de Ayala, al norte con la Calle de las Gradas ó de su frontera, al poniente con calle que baja por el callejón de Patricio José de Santamaría y paredes y solar de Juan Ricardo, así como casa y solar de los herederos de María Olaya, y al sur con solar de la vendedora, al precio de 36 pesos.
Doña Gertrudis [de] Jiménez, viuda de don Andrés Gutiérrez Calzadilla, junto con don Antonio de Santa Ana y doña Ana Calzadilla, su legítima mujer, se obligan a pagar a doña María Teresa del Brocal, la cantidad de 500 pesos, en el periodo de 3 años, pagando réditos de 5% en cada año, y para la seguridad de esta deuda, la citada Gertrudis hipoteca una casa con el sitio que le pertenece, y dicho Santa Ana, un molino de pan que tiene en este pueblo.
Don Andrés Gutiérrez Calzadilla, Notario Eclesiástico de esta doctrina de Jalapa y doña Gertrudis [de] Jiménez, su esposa, venden al padre Guardián Fray Francisco Gil Márquez, del convento de San Francisco de este pueblo de Jalapa, 25 pesos de oro común de censo redimible, cargados a unas casas ubicadas en este pueblo.
El Licenciado don Andrés Gutiérrez Calzadilla, Clérigo Presbítero Domiciliario de este obispado de la Puebla, hijo y heredero de don Andrés Gutiérrez Calzadilla, junto con doña Gertrudis [de] Jiménez, viuda del dicho Andrés Gutiérrez Calzadilla, ambos albaceas del citado difunto, venden una casa ubicada en la calle que baja a la de Tecuanapa, linda con casas de los herederos del Capitán don Andrés Monares de Vargas, al sur linda con la calle de Tecuanapa, al poniente con el hospital de este pueblo y al norte con casas que fueron del Capitán don Bartolomé de Castro; la venta la hacen en 400 pesos.
Don José María Becerra, de esta vecindad, dijo que tiene impuestos 1 000 pesos sobre una casita de material cubierta de madera y tejas, situada en la Calle del Beaterio, cuyo principal pertenece al convento hospital de esta villa, de la que él se obligó a premio de un 5% en término de 9 años, pero ha convenido con el Reverendo Padre Prior actual Fray Gerardo Zavaleta y don Juan de Bárcena el trasladar dicho principal a otra casa de su pertenencia, respetando las condiciones con los que se obligó en la indicada escritura, por lo que otorga traslada en otra de calicanto y piedra, cubierta de madera, ladrillo y teja que posee en la Calle de Alba con el frente al poniente y del otro lado casas de don José Miguel de Iriarte. Por su fondo al oriente linda con el de la casa de José Zamora, por el sur con la de doña Andrea [de] Morales y por el norte con la de don Miguel de Campo. Propiedad que él compró de sus hermanas Albina y Gertrudis Jiménez y de la que se compromete a no vender, enajenar hasta que no esté redimido el principal.
Don Fernando de Cubas, de esta vecindad y comercio, en virtud del poder especial que don Juan Castro de Rivera le confirió, otorga que vende a doña Gertrudis y doña Albina Jiménez, de esta misma vecindad, la parte de la casa que su constituyente heredó de su padre, situada en la Calle de Tecuanapa, con el frente al norte y del otro lado el monasterio de Beatas, que le corresponde de frente son 16 y media varas y 47 varas de fondo, con las descripciones y colindancias que se mencionan en la escritura. La vende en 2 mil pesos.
Andrés Gutiérrez Calzadilla, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Isla de Tenerife, hijo legítimo de Andrés Gutiérrez y de María Francisca, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a don Juan Rodríguez de Tejada 600 pesos que recibió a rédito con empeño de una porción de plata labrada, cuya cantidad se hizo cargo de pagarla Miguel Jiménez Carralero por haberle adjudicado en parte la dote que dio a Gertrudis Jiménez, su mujer. Debe al mismo Juan Rodríguez 106 pesos; a Francisco de Thormes 441 pesos. Declara como bienes suyos lo que tiene en la tienda y menaje de casa. Declara ser casado con Gertrudis de Jiménez, quien trajo a su poder los 600 pesos como dote y una esclava negra nombrada Gregoria de 14 años de edad más o menos. Ha tenido cuentas con don Agustín Suárez. Nombra como albaceas testamentarias a Miguel Jiménez, a don Luis González de Lucena y a Gertrudis de Jiménez, su mujer; y por tenedora de sus bienes a su mencionada mujer y como herederos a sus padres y por su muerte a su mujer.