Don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, hijo legítimo del difunto Alférez Francisco Muñiz y de doña Antonia Felipa de Acosta, viva; y doña Gertrudis Josefa de Guevara, hija legítima de los difuntos Capitán Nicolás de Guevara y doña Marcela Ruiz Cañete, vecinos del pueblo de Jalapa, marido y mujer, se otorgan poder para testar mutuamente y se nombran albaceas, y como herederos designan a sus hijos legítimos.
Doña Antonia Felipa de Acosta, viuda del Alférez don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, español y vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder especial al Sargento don Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, su hijo, para que venda una esclava de nombre María Josefa, quien se halla en el pueblo de Jalapa, en el precio que le sea favorable.
Doña Antonia Felipa de Acosta, viuda del Alférez Francisco Antonio Domínguez Muñiz, vecina de Naolinco, vende a don Domingo Díaz Mier, vecino de Jalapa, una esclava mulata, de nombre Apolonia, soltera de 30 años, en el precio de 250 pesos.
Doña Antonia Felipa de Acosta, viuda del Alférez Francisco Domínguez Muñiz, hija legítima del Alférez Felipe de Acosta y de doña Juana Gil de la Higuera, otorga su testamento, en el cual nombra como albacea a su hijo Francisco Antonio Domínguez Muñiz, y como herederos a sus hijos legítimos Francisco, Nicolás, Juan, Manuel, Catarina y Claudio.
Tomás Barradas, Miguel Barradas, Juan Barradas, junto con otros herederos legítimos de Dionisio Barradas y María Muñoz Maldonado, sus difuntos padres, venden una esclava negra de nombre María José, de 22 años, a doña Antonia Felipa de Acosta, vecina de este pueblo de Naolinco, en el precio de 350 pesos de oro común.
El Sargento don Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, vecino del pueblo de Naolinco, con poder de doña Antonia Felipa de Acosta, su madre, vende a doña Isabel Fernández de la Calleja, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda del Capitán don José Pérez de Arellano, una esclava negra de nombre María Josefa, en la cantidad de 350 pesos.
Doña Mariana de Morales, mujer legítima de don José de la Calle y vecina de este pueblo, vende una esclava soltera de nombre Polonia a doña Antonia Felipa de Acosta, viuda y vecina de Naolinco, por la cantidad de 250 pesos.
Francisco Domínguez Muñiz, vecino de la jurisdicción de Jalapa, dijo que en el tiempo en que se concertó matrimonio entre él y Antonia Felipa de Acosta, su legítima mujer, hija legítima del Alférez Felipe de Acosta y de Juana de la Higuera, se le dieron en dote 586 pesos 5 reales, y por haber tenido efecto el casamiento le hacen su entrega, entre lo que se incluye: raso para un vestido que le costó 13 pesos 4 reales que importan 49, 6 varas de escarlata a 11 reales 8 pesos, 5 varas de guarnición, unas naguas de bayeta de castilla nuevas en 7 pesos, entre otros bienes muebles y ajuar fueron apreciadas por personas que a ello se hallaron presentes.