Don Juan Bautista Basadoni Requena de Rojas, vecino del Desierto de Perote, otorga poder a don Francisco de Luna, de la misma vecindad, para que en su nombre reciba de cualquier persona que por derecho deba cualquier peso en oro, plata, ducados y otras cosas que le deban o pertenezcan y de lo que reciba otorgue cartas de pago y finiquito.
Ángela de Malpica, vecina del pueblo de Perote, viuda del Capitán Fernando Bazán de Otero, dijo que habiendo muerto su marido bajo disposición de un poder para testar, ella lo otorga de la siguiente forma: para el alivio de su alma y lo acostumbrado manda se den ciertas cantidades de pesos. Los bienes, deudas, derechos y acciones constan en sus inventarios. Dijo que fue albacea testamentaria de Juan Bautista Basadoni Requena de Rojas, de lo que quedan algunos pendientes que pide se ejecuten. Declara que al tiempo de casarse no trajo capital alguno y entró en su poder la legítima materna de 3, 500 pesos, más 500 que le remitió su padre en el valor de la hacienda de San Antonio Ateguetla, entre otras mandas que aquí se mencionan.
Tomás García, vecino de San Miguel Perote, dijo que el Capitán Fernando Bazán de Otero, difunto, tenedor de bienes que fue de Juan Bautista Basadoni Requena de Rojas, quien le vendió una casa en 1, 200 pesos, de cuya cantidad le pagó 400 y le restaban 800, los cuales siendo difíciles de pagar, se compromete a entregárselos a censo redimible con calidad de que le pagaría 40 pesos en cada año de sus réditos, que dispuso se apliquen en 20 misas rezadas con su responso cada año, por tanto reconoce a favor de la iglesia parroquial de este pueblo los 800 pesos de principal a censo que sitúa y carga sobre dicha casa y se obliga a pagar los 40 pesos de sus réditos.