Don Agustín Sánchez de Ledezma, Cura Beneficiado de la Doctrina de Jalapa, vende a Francisca Gómez, mujer legítima de Francisco de Castro, vecinos del pueblo de Naolinco, una negra criolla nombrada Bárbara de 13 años más o menos que hubo y compró al Licenciado Domingo Miguel de Aranda, Cura de la doctrina de San Juan Tianguimanalco, cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 225 pesos de oro común que ha recibido.
Alberto Pérez, vecino de Atzalan de la jurisdicción de Jalacingo, natural de Noya en el Reino de Galicia, hijo legítimo de Francisco Hernández y de Inés Pérez, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: no debe nada a persona alguna, a él le deben algunas personas que constan en su cuaderno. Tiene entre sus bienes un trapiche de caña con todo lo necesario; una casa de cal y canto en el pueblo de Atzalan que esta grabada a censo en 50 pesos de principal; una esclava nombrada Bárbara; bestias mulares, caballares y de otra calidad que se encuentren en el trapiche. Declara que es casado con Josefa Quiñones, quien trajo a su poder 2 bestias mulares y él no tenía caudal alguno, tuvieron 4 hijos. Nombra como albacea a su mujer y a sus hijos Josefa y Francisco, y como herederos a su hijos.