Doña Juana Teresa de Ibelly, viuda de Juan Bautista Natera, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que otorgó testamento en la Nueva Ciudad de la Veracruz en 1709, y quiere añadir por vía de codicilio lo siguiente: impone 500 pesos de oro común de principal después de su fallecimiento sobre una casa suya en la Nueva Ciudad de la Veracruz en la Calle de las Damas; linda con casa de Bárbara de Aguirre, con casa de Inés García, al frente con casa de Francisco Mellado, nombra como sus patronos al síndico y guardián que en adelante tuviera en el Convento de San Francisco del pueblo de Jalapa.
Don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público y de Cabildo de la Ciudad de la Nueva Veracruz, natural de Málaga en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de don Francisco Montañés y de doña María de la Cueva y doña Anastasia Javiera de Natera, su mujer legítima, hija de Juan Bautista Natera y de doña Juana Teresa de Ibelli, ordenan su testamento en la forma siguiente: declaran que las dependencias de débitos y ditas que tienen constan en una memoria que dejarán. Son casados y que al tiempo de contraer matrimonio el primero no trajo capital alguno y ella trajo lo que consta en la carta de dote de que otorgó recibo su marido y después del fallecimiento de su madre heredó otros bienes, tuvieron 5 hijos. Se nombran el uno al otro y la otra al otro por albaceas testamentarias, por tenedores de sus bienes y herederos nombran a sus hijos.
Doña Anastasia Javiera Natera, natural de la Nueva Veracruz y residente en el pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos don Juan Bautista Natera y de doña Juana Teresa Ibelli, otorga poder para testar y de albacea a su legítimo esposo don Juan Montañés de la Cueva y como herederos a sus 10 hijos legítimos.