Juan José de Arpide, del Obispado de Pamplona en el Reino de Navarra y residente del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Miguel de Arpide, difunto, y de doña Juana de Iribarren, viva, junto con su esposa doña María Montañés de la Cueva, hija de don Juan Montañés de la Cueva y de doña Anastasia Javiera de Natera, vecinos de este pueblo, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, y como herederos nombra el citado José a su madre, y en caso de que falleciere a su mujer, y ésta a sus padres.
Don Alonso de Alba, natural de la Ciudad de Medina Sidonia, en los Reinos de Castilla de la Provincia de Andalucía y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Fernando Alonso de Alba, vivo y de doña Ana Bernal y Lozano, difunta, junto con doña Ignacia Montañés de la Cueva, su esposa, hija de don Juan Montañés de la Cueva y de doña Anastasia Javiera de Natera, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, y como herederos nombran a sus hijos María Ignacia y Alonso.
Don Joaquín Cabeza de Vaca, natural de la provincia de Guipúzcoa, en España; hijo legítimo de Hipólito Cabeza de Vaca y de doña María Agustina de Echevarria, difuntos, junto con doña Francisca Montañés de la Cueva, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de don Juan Montañés de la Cueva y doña Anastasia Javiera de Natera, marido y mujer, se otorgan poder para testar, así como de albaceas y como herederos nombran a José Joaquín, Miguel Rafael, Juan Crisóstomo y Francisco Antonio, sus hijos universales.
Juan Montañés de la Cueva, vecino de este pueblo, hijo de Francisco Montañés y María de la Cueva, otorga poder para testar a Domingo Antonio Pérez del Pozo, vecino de Veracruz, junto con su esposa Anastasia Javiera de Nájera, para que hagan y ordenen su testamento, nombrándolos albaceas y como herederos a sus 8 hijos.
Doña Anastasia Javiera de Natera, mujer legítima de Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público de la Nueva Ciudad de la Veracruz, residentes en el pueblo de Jalapa, vende a don Martín Calvo Priego, vecino de la Ciudad de la Puebla; 2 esclavos, uno negro criollo de 8 años nombrado Sebastián Francisco y una negra nombrada Francisca Salvadora de 13 años ñame, venida en el armazón que surgió en el puerto de la Veracruz y compró 1713 en la factoría como aparece en la póliza de su venta hecha por Juan de Guevara, director. La venta se hace libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 500 pesos de oro común por los 2, cantidad que se da por entregado.
Doña Anastasia Javiera de Natera, mujer legítima de don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Real, Público y de Cabildo de la Ciudad de la Veracruz, otorga poder en primer lugar a don Juan Rodríguez de Tejada, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y por su ausencia a don Agustín Suárez, residente en este pueblo y próximo a hacer viaje a dicha ciudad, para que en su representación venda de contado o al fiado, una negra nombrada María Josefa criolla de 27 años más o menos, que hubo de Manuel Antonio, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz.
Doña Anastasia Javiera de Natera, mujer legítima de don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público de la Nueva Ciudad de la Veracruz, vecino del pueblo de Jalapa, como heredera de doña Juana Teresa, su madre, vende a Paula de la Estrella Borreguero, soltera vecina de la misma Ciudad de la Veracruz, una casa de piedra y madera baja cubierta de azotea, ubicada en la calle que va del camino [Real] que llaman de México para la Ermita del Mártir San Sebastián, que comúnmente llaman de las Damas, con 7 varas de frente y 50 de fondo, linda con casa de doña Alejandra de San Juan y casa de los herederos de Gabriel Vázquez. La venta se hace en 800 pesos de oro común, 500 de ellos los deja impuestos sobre ella a razón de 5% cada año y los 300 pesos restantes se da por recibidos.
Don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público y de Cabildo de la Ciudad de la Nueva Veracruz, natural de Málaga en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de don Francisco Montañés y de doña María de la Cueva y doña Anastasia Javiera de Natera, su mujer legítima, hija de Juan Bautista Natera y de doña Juana Teresa de Ibelli, ordenan su testamento en la forma siguiente: declaran que las dependencias de débitos y ditas que tienen constan en una memoria que dejarán. Son casados y que al tiempo de contraer matrimonio el primero no trajo capital alguno y ella trajo lo que consta en la carta de dote de que otorgó recibo su marido y después del fallecimiento de su madre heredó otros bienes, tuvieron 5 hijos. Se nombran el uno al otro y la otra al otro por albaceas testamentarias, por tenedores de sus bienes y herederos nombran a sus hijos.
Doña Micaela Montañés de la Cueva, hija legítima de los difuntos Juan Montañés de la Cueva y Anastasia Javiera Natera, natural del pueblo de Jalapa y vecina del pueblo de Perote, casada con Tomás Rajadel, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su citado esposo Tomás Rajadel, en compañía de doña María Josefa Rajadel, su legítima hija, y de Marcos Barreda, su compadre, y como heredera nombra a su citada hija, además de estas designaciones hace las siguientes asignaciones: que se dé dinero por las beatificaciones de don Juan de Palafox, fray Sebastián de Aparicio, Gregorio López, madre María de Jesús de Agreda y canonización de San Felipe de Jesús, del remanente del quinto de sus bienes se den 50 pesos al encargado del culto de San Miguel Arcángel, del quinto de sus bienes se impongan 50 pesos, para que con sus réditos se ayude a la celebración de los Dolores, que de sus bienes se saquen 100 pesos para que se entreguen por vía de legado a María Martínez, que a su esclava María se le rebajen del importe de su esclavitud la cantidad de 250 pesos, del remanente que quedase de sus bienes manda se divida en 2 partes, una se de a Manuel a quien crió en su casa y la otra se distribuya en misas por su alma.
Doña Ignacia Montañés de la Cueva, natural del pueblo de Jalapa, hija legítima de don Juan Montañés de la Cueva y doña Anastasia Javiera de Natera, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casada con el Capitán Alonso de Alba, difunto, quien fue Alguacil Mayor de este pueblo, nombra como albaceas testamentarios a don Francisco Ignacio de Herrasti y por su ausencia a don José Manuel de Alba y don Juan Miguel de Iriarte, sus hijos legítimos, y como herederos universales a sus hijos.