Esteban, indio natural del pueblo de Acultzingo, hijo de Martín Ortiz y de Juana, india, entra a servir con Diego Ordoñez, mayoral de la hacienda de Pedro López.
Diego Ordóñez se obliga a pagar a Francisco de León 70 pesos de oro común, los cuales son por razón de unas casas de morada que del susodicho compró en 100 pesos.\n\n\n
Francisco de León vende a Diego Ordóñez unas casas de morada que tiene en este pueblo, lindan con casas del otorgante y calle Real, por precio y cuantía de 100 pesos de oro común.
Ante Simón de Prado, Teniente de Corregidor de este partido, pareció Diego Ordóñez, mayordomo de la estancia de Juan Pérez de Aparicio, para registrar una partida de ganado vacuno, compuesta de 280 novillos y toros, los que lleva para la ciudad de los Ángeles.\n\n
Don Diego del Moral, vecino de Jalapa, vende a Agustina de Acosta, mulata libre, soltera, vecina de Jalapa, medio solar que tiene en la calle que va a la ermita de Señor Santiago; al lado derecho, linda por delante con dicha calle, y por espaldas, con solar de Diego Ordóñez, difunto; de otro lado, con solar de Melchora de los Reyes, y en él, la susodicha tiene fundada una casa de jacal, cubierta de zacate, de palos, sin embarrar, que compró a Juan de Sandi; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 20 pesos de oro común.
Incontinenti, María de la Candelaria y José Ordóñez, para su información presentaron por testigo a Manuel de Ortega, pardo libre, vecino de esta ciudad, de quien se recibió juramento y dijo que conoce a María de la Candelaria y la vio hacer vida maridable con Diego Ordóñez, y durante su matrimonio tuvieron por sus hijos legítimos a Juana, Francisca, María, mariana y José Ordóñez, a los cuales vio criar y alimentar.
Incontinenti, María de la Candelaria y José Ordóñez, para su información presentaron por testigos a Francisco Maldonado, pardo libre, vecino de esta ciudad, y habiendo hecho juramento de decir la verdad, dijo conocer a María de la Candelaria y al difunto Diego Ordóñez, desde hacía más de 30 años, los vio casar legítimamente en esta ciudad y durante su matrimonio tuvieron por hijos legítimos, a Francisca, Juana, María, Mariana y a José Ordóñez.
Juan Antúnez, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende al Alférez Diego Pérez Toledano, vecino del pueblo de Teziutlán, un sitio de ganado menor nombrado El Meadero, ubicado en la jurisdicción de Jalapa, que compró a censo redimible a Doña María de Estupiñán, vecina de la ciudad de México, linda con sitio de Diego Ordóñez. Por la parte de arriba, colinda con tierras de Bartolomé de la Peña; por la parte de abajo, con tierras que llaman de Castillo; y por otra parte, con el llano de Jalapa, con sus aguas, pastos, abrevaderos, entradas y salidas, en el precio de 400 pesos de oro común. Los 300 a censo redimible, y de los cuales, 200 pertenecen a Doña María de Estupiñan, y los 100 restantes, a una huérfana que la susodicha crió en su casa.
Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, hace gracia y donación a Juan Bautista Ordóñez y a Diego Ordóñez, sus sobrinos, de un sitio de estancia para ganado menor y tres caballerías de tierra, en términos de Chiltoyac, en la parte que llaman Joloapan, donde Juan de Tejada tuvo un trapiche; así como las acciones de las diligencias hechas de otras dos caballerías y dos sitios para ganado menor que Juan de Tejada pretendía por merced a su linde; y dos caballerías más de tierra con licencia para fundar trapiche, donde llaman el Castillo.
Diego Ordóñez, estante en Jalapa, dio carta poder a Jorge de Peralta para que cobre de Cristóbal Jiménez, ventero, 195 pesos de oro común, en su nombre.