Juana Francisca de Villa, mujer legítima de Cristóbal de Acosta, vecinos del pueblo de Jalapa, vende a Francisco Luciano, de la misma vecindad, un solar ubicado en la plazuela que llaman de Thormes; mide 30 varas de frente y 78 de fondo, linda al poniente con la calle Real que va para el Calvario y hace frente a la casa de Bernardo de Castro, al sur con otras 20 varas de frente. La venta se hace en 86 pesos de oro común que se da por entregado.
Salvador Hernández, Teresa Hernández y Olaya Hernández, hermanos, pardos, hijos legítimos y herederos de Francisco Hernández y de Ana de la Cruz, pardos difuntos, venden a Juana Francisca de Villa, mujer legítima de Cristóbal de Acosta, un solar de 30 varas de frente y 78 de fondo ubicado en la plazuela que llaman de Juan de Thormes, linda al poniente con la Calle Real que va para el Calvario y con solar de Antonio Jaimes, al oriente con la barranca de Xallitic, al norte con una ermita principiada que hace frente a la casa de Bernardo de Castro y a la de José de Casanova, al sur con las otras 20 varas de frente de dicho solar y con el mismo fondo que el solar de las 30 varas donde actualmente vive Juan de los Santos. En dicho solar están fabricados unos paredones de cal, piedra y barro que pertenecen a Inés Martín, parda viuda de José Orlachea, quien asimismo vende los paredones en 60 pesos de oro común cuya cantidad se da por entregada. El solar lo venden en 30 pesos de oro común que asimismo se dan por entregados.
Salvador, Teresa y Olaya Hernández, hermanos pardos libres, hijos legítimos y herederos de Francisco Hernández y Ana de la Cruz, difuntos, vecinos de la provincia de Jalapa, venden a Juan de los Santos, un solar de 20 varas de frente y 78 de fondo que linda al norte con solar de Juana Francisca de Villa, mujer de Cristóbal de Acosta, al sur con solar de la Cofradía del Santísimo nombre de Jesús, al poniente con la Calle Real que va al Calvario y al oriente con la barranca de Xallitic que esta en este pueblo en la plazuela que llaman de Juan de Thormes. La venta se hace en 20 pesos de oro común que ha recibido.
Cristóbal de Acosta, hijo de José Antonio de Acosta y de Gertrudis de San José, difuntos, vecinos del pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a su tío Luis Fernández Ulloa y al Capitán Luis González de Lucena lo que digan y aparezca en su libro de cuentas; tiene entre sus bienes dos casas para cuya construcción su hermano le suplió la cantidad que conste en sus cuentas; declara ser casado con Juana Francisca de Villa, quien trajo a su poder 200 pesos de dote y él no tenía capital alguno. Nombra como albacea, tutora y curadora de sus hijos a su mujer y a su hermano José Antonio de Acosta.