María Rodríguez, viuda de José Cortés, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Jácome Vela y de Mariana Hernández, otorga su testamento donde declara fue casada con José Cortés con quien tuvo 3 hijos, al tiempo de casarse no trajeron bien alguno. Entre sus bienes se encuentra la casa de su morada, a María Isabel, esclava de 27 años más o menos y a su hija Antonia de la Rosa, mulata esclava, de 13 años. Nombra como albacea testamentaria y tenedora de sus bienes a Gertrudis Cortés y a Ángela Cortés, su hijas, y como herederos a sus 3 hijos.
Magdalena Dionisia de Ruda, mujer legítima de José Cortés, dijo que su marido le confirió poder, y Francisco Cortés, vecino de la Ciudad de la Veracruz, por si y como heredero e hijo de María Rodríguez, difunta, en concurso de Ángela Cortés y Gertrudis Cortés, hubieron y heredaron una casa ubicada en la calle que sale de la Real para los Berros y una negra nombrada María, los cuales se valuaron uno y otro en 718 pesos y 5 reales, que dividieron entre los 4 y les cupo a cada uno 179 pesos 5 reales y una cuartilla, y en atención a no ser divisibles otorga, en nombre de su marido, que vende a Ángela la parte que les tocó de dicha casa y esclava, en el precio que resultó la división y partición, cuya cantidad que confiesa haber recibido a su voluntad.