El Capitán José Robledano de Cardeña y don José Pérez de Arellano, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan que deben y se obligan a pagar a don Andrés Berman, vecino de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, albacea y tenedora de bienes de don Agustín Arias de la Banda, 2, 656 pesos y seis reales de oro común, por los mismos que importan 699 reses de dos años para arriba a 3 pesos y 2 reales cada una, 46 yeguas a 20 reales cada una, y 50 caballos a 6 pesos cada uno, rebajados 30 pesos que tiene recibidos dicho albacea, cuya cantidad se obligan a pagar en dos plazos por mitad en el tiempo de dos años.
Manuel Antonio Casados, dueño de hacienda y ganado mayor en la doctrina de Misantla, residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Episcopal de la Puebla, y a don José Pérez de Arellano, vecino de esta jurisdicción, para que en su nombre parezca en la mencionada audiencia y otros tribunales eclesiásticos y seglares donde con derecho pueda y presente el testamento e inventarios de doña Francisca Díaz Matamoros, su madre, así también de la división y partición de bienes y de la capellanía que mandó fundar de la cual lo nombró patrono, para que pueda hacer remisiones a favor de los remanentes.
Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, hijo de Juan de Thormes y Petrona de Arauz, otorga poder para testar al Teniente de Caballos José Pérez de Arellano, su compadre, y al Capitán Bartolomé de Castro, vecinos de esta jurisdicción, para que en su nombre hagan su testamento y última voluntad haciendo las mandas y legados según les tiene comunicados. Nombra como albacea a su mujer Juana Rosa de la Higuera y a su madre Petrona de Arauz, y como herederos a sus hijos.
Isabel Fernández de la Calleja, vecina de este pueblo, mujer del Capitán José Pérez de Arellano, vende al Licenciado Pedro de Molina Pinzón, Cura interino de este pueblo, una esclava, mulata blanca, nombrada Josefa Ventura, de 16 años, misma que heredó de su padre, libre de hipoteca, sin asegurarla de vicio, defecto o enfermedad, al precio de 250 pesos.
El Capitán José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, dijo que el Capitán José Pérez de Arellano, lo nombró como albacea testamentario, razón por la cual señala que por estar en múltiples ocupaciones y no poder ocuparse de ello, renuncia a dicho cargo.
Don Juan Antonio de Saldaña, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a doña Isabel Fernández de la Calleja, vecina de este pueblo y viuda del Capitán don José Pérez de Arellano, una esclava mulata de nombre Pascuala Calderón, con 28 años de edad, soltera de color cocho, con un hijo de nombre Domingo Soriano de 8 años de edad, en la cantidad de 325 pesos.
Don Manuel Sarmiento Sotomayor, como principal, y Francisco de Thormes, su fiador, otorgan que deben y se obligan a pagar a José Pérez de Arellano, vecino del pueblo de Jalapa, 140 pesos de oro común que importan 160 toros que al principal le ha entregado, a 7 pesos un real cada uno, que se obligan a pagar en un año de la fecha de esta escritura y en su defecto de ella consienten en que se les despache personero.
Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.
Francisco de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que don José Pérez de Arellano, de la misma vecindad, puso en su poder 400 pesos pertenecientes a la Cofradía de las Benditas Ánimas del pueblo de Misantla, con condición de que dicha cantidad la había de pagar a fin de diciembre de 1717 según lo expresa el vale, hecho que no tuvo efecto y solo le había entregado 100 pesos del que restaban 300, y en atención a que José tiene a réditos 719 pesos 7 tomines con escritura a favor de dicha cofradía, ahora recibe de don José Pérez de Arellano los 300 pesos de oro común de los cuales se da por entregado a su voluntad y se obliga a pagar a la cofradía para julio de 1720 con los réditos que le correspondan a razón de 5%, y, para su segura paga, hipoteca unas casas nuevas que posee en este pueblo.
El Licenciado Jacinto Zapata Mogollón, Presbítero domiciliario del Obispado de la Puebla, otorga que ha recibido de don José Pérez de Arellano, vecino de la jurisdicción de Jalapa, 290 pesos de oro común en reales de contado, que tiene en su poder, por cuya cantidad otorgó depósito en forma en favor de los menores hijos de Gervasio López y de doña Antonia de Torres, obligándose a tenerlos en depósito y fiel custodia durante el tiempo que no les entregue dicha cantidad.