Luis Domínguez y Catarina Domínguez, hijos y herederos de los difuntos Agustín Domínguez y Rosa López, venden al Secretario Diego Cardeña, vecino de este pueblo, una casa ubicada en la calle que sale hacia la plaza y cierra con las que fueron de los Quiñones, linda al norte con casa que fue de Antonio de Herrera y ahora lo es de Andrés Monares de Vargas, libre de empeño, al precio de 1000 pesos de oro común.
El Hermano mayor don Carlos Díaz y Herrero, su coadjutor don Nicolás Manuel Fernández del Campo y demás oficiales vocales de la Venerable Mesa de la Tercera Orden de Penitencia de Nuestro Seráfico Padre San Francisco del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Juan Ignacio Campero, vecino y del comercio de la Ciudad de México, para que en sus nombres cobre de los Señores Oficiales de las Reales Cajas de aquella corte, la cantidad de 800 pesos de principal con sus réditos vencidos a razón de 5 %, correspondientes a la capellanía de misas a favor del Convento de San Francisco de este pueblo, fundada por Inés Rosa y Beatriz López que cargaron sobre una casa embargada y adjudicada por la Real Hacienda.
Rosa López y su hijo Luis Domínguez, dijeron que ambos se obligan a pagar a Manuel de Olmedo, la cantidad de 417 pesos y 5 reales, dentro de 2 años, que empezaran a contarse a partir de la fecha de esta escritura, y para seguridad de esta deuda hacen hipoteca de una casa que tienen en este pueblo, en la Calle Real que de la Plaza Pública va para los ejidos de este pueblo y hace frente a ella y a la casa de Margarita de Castro, calle en medio y linda por el costado del norte con casa de Antonio de Herrera, al sur con la del Capitán Andrés Monares y Vargas y al fondo con la de los herederos de Francisco de Campo, libre de censo.
Inés López, [Margarita] Beatriz López y Rosa López, hermanas, viudas vecinas del pueblo de Jalapa, dijeron que dieron al Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia unas casas empezadas a fabricar en solar propio que heredaron de sus padres, cuyo precio es de 1, 300 pesos; 800 de ello a censo redimible. Instituyen y fundan una capellanía por los 800 pesos de principal y 40 pesos de réditos por cada año, cuyo reconocimiento les tiene hecho el capitán con hipoteca especial de las mencionadas casas y solar que miden de frente 58 varas y 60 de fondo, situadas en la Calle Real, linda con casa de José de Rebolledo, con solar de Alonso Rodríguez, al frente con casa de Juan Sedano; es su voluntad se digan misas por ellas, sus padres y parientes en la forma en que se menciona. Como primeras patronas se nombran ellas mismas y por su fallecimiento a su pariente más cercano, prefiriendo los varones a las mujeres y por su falta a los síndicos de los conventos.
María Piñero, vecina del pueblo de Jalapa, con poder de Juan Guerra Bejarano, su marido, vende a Luis Fernández de Ulloa, de la misma vecindad, una casa que hace frente con la calle que baja de la Plaza de este pueblo para el camino de los ingenios, al fondo colinda con solar y casa de Jerónimo de Acosta, por un lado con casas de Juana Rodríguez y por el otro con casa de Rosa López, cuyo solar se compone de 15 varas de frente y 55 de fondo. La venta se hace en 250 pesos que ha recibido.
Inés, Rosa y [Margarita] Beatriz López, viudas vecinas del pueblo de Jalapa, hijas y herederas del Alférez Luis López y de Juana Margarita de Oliver, juntas de mancomún, venden al Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia, unas casas empezadas a fabricar de cal y canto, que miden 58 varas de frente y 60 de fondo, ubicadas en la calle Real que salen desde la plaza principal y hace esquina al fin de ella, linda con casas de José de Rebolledo, con solar de Alonso Rodríguez, por el frente con casa de Juan Sedeño. La venta se hace en 1, 300 pesos de oro común libres de alcabala, que se pagarán en diferentes fechas, de los cuales 800 pesos quedan depositados a censo redimible.
Inés, Rosa, y [Margarita] Beatriz López, hermanas viudas vecinas del pueblo de Jalapa, dijeron haber recibido del Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia, 400 pesos de oro común, mismos que les estaba debiendo del valor de unas casas que le vendieron en 1, 300 pesos el 5 de mayo de 1713, por lo que se dan por entregadas.
Rosa López, viuda de Agustín Domínguez, hija legítima de Luis López y Juana Margarita de Oliver, quienes fueron vecinos de este pueblo de Jalapa, casada con Agustín Domínguez, difunto, nombra como albaceas testamentarios y herederos universales a sus hijos Luis Domínguez, Catarina María, Ana María, Rita María, Francisca Paola, Teresa y María Isabel.
El Bachiller Ignacio Javier de Campo, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, como principal y Gertrudis de Neira Claver, viuda de Francisco Miguel de Campo, como su fiadora, deben y se obligan a pagar a Gaspar Sáenz Rico, Regidor Perpetuo de la Nueva Veracruz, la cantidad de 500 pesos, dentro de 6 años; para seguridad de este negocio Gertrudis hace hipoteca de una casa de paredes cubierta de tejas, la cual está cerca de la salida de la plaza hacia Veracruz y hace frente al norte con casa del Alférez Laureano Fernández de Ulloa, al oriente con casa del yerno de la otorgante llamado Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera y de Blas Fernández Álvarez, al sur con corral de Rosa López y al poniente con casa de Antonio de Herrera, libre de censo, hipotecada por 150 pesos a favor de la Cofradía del Sacramento de Jesús.
Don Juan de Bárcena, vecino y del comercio de Jalapa, como apoderado de la Venerable Mesa del Tercer Orden de Penitencia de San Francisco de Jalapa, patrona que es de las obras pías de su convento, otorga poder a don Joaquín José Guerrero y García, Procurador del Número de la Real Audiencia, para que en nombre de dicho patronato parezca ante el Señor Superintendente Subdelegado de Real Hacienda y en virtud de la escritura de imposición de una capellanía de misas que fundaron las hermanas Inés, Beatriz y Rosa López, vecinas que fueron de Jalapa, con el principal de 800 pesos cargado sobre la casa que dichas fundadoras vendieron al Capitán don Pedro Zapata de Ezquerra, cuya casa hasta el día de hoy la posee la Real Hacienda, con el nombre de Casa del Rey, sin saberse a punto fijo con que titulo; cobre los réditos caídos desde que se despojo de dicha casa al referido Capitán y que se declare quien los deba satisfacer en adelante, haciendo se otorgue por quien fuere reconocimiento en forma a favor de dicho patronato.