Josefa de la Peña, vecina del pueblo de Jalapa, viuda del Capitán Gonzalo Márquez de Acevedo, vende a Antonio Ferreira, vecino del pueblo de Coatepec, una esclava mulata llamada Martina Sebastiana, nacida en su casa, de 9 años de edad, quien no esta hipotecada ni sujeta a ninguna obligación, sana de toda enfermedad pública y secreta. La venta se hace en 187 pesos 4 reales, que ha recibido.
Antonio Ferreira, vecino del pueblo de San Jerónimo Coatepec, hijo legítimo de Jerónimo Ferreira y de doña María Pacheco Gaspar, vecinos que fueron de la Ciudad de Porto en el Reino de Portugal, otorga su testamento de la siguiente forma: debe a don Diego de Pren y Castro, cargador de la presente flota 1, 500 pesos de mercaderías. Debe algunas cosas a Luis Fernández de la Flor y Pareja. Declara ser Mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento en la parroquia de este pueblo, cuyos bienes paran en su poder y no tiene cuentas dadas pero constan en un cuaderno. Tiene entre sus bienes la casa en la que vive, la tienda que llegará a 1, 000 pesos, un tabacal que tiene ochenta mil matas; le deben como consta en vales diferentes tabaqueros de los contornos y Pascual de la Cruz, indio del ingenio grande, lo que consta en un papel que tiene en su poder. Declara fue casado con doña María Teresa de Rodríguez, quien trajo a su poder 200 pesos y demás menaje de casa y ropa.
El Alférez Laureano Fernández de Ulloa, hijo legítimo de Luis Fernández de Ulloa y de Juana de Ochoa, y Antonia Ferreira, marido y mujer, ella natural de Coatepec hija de Antonio Ferreira y de María Teresa de Rodríguez, dijeron que por tener algunas enfermedades, otorgan su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Tienen entre sus bienes la casa en que viven, así como lo que conste en su libro de caja. Declaran son casados y al tiempo de contraer matrimonio ella trajo como dote 1, 720 pesos en reales, una mulatilla y otras cosas que constan en el juicio divisorio de bienes y él ha metido en cuerpo de bienes de ambos 9, 000 pesos, en que se incluyen lo que le dieron sus padres al contraer matrimonio. Él nombra como albacea a su madre Juana de Ochoa, su mujer, a José Antonio de Acosta y a su marido y como heredera a su madre María Teresa Rodríguez.
Don Antonio Ladrón de Guevara y doña María Teresa Rodríguez, su consorte, de una parte y de la otra Laureano Fernández de Ulloa y doña Antonia Ferreira, asimismo su consorte, todos vecinos de la jurisdicción de Jalapa, dijeron que han tenido pleito entre sí pretendiendo estos últimos el que repartan las ganancias que le dieron a doña María Teresa por muerte de Antonio Ferreira, su marido, que fue la mitad de lo que importó la dote que le dieron a Antonia Ferreira, su hija, cuando la pusieron en estado de matrimonio con Laureano Fernández, que importó 800 pesos 2 tomines de oro común, sobre que se pronunció sentencia definitiva por la Real Justicia declarando deber reportar la mitad de ganancias a María Teresa y pedido por Laureano se declare desierta la apelación por no haberse hecho las diligencias en los términos ordinarios y en atención a las dilaciones y gastos de los pleitos, han convenido, siendo justos y sabedores de su derecho, guardar, cumplir y ejecutar lo siguiente: que Antonio Ladrón de Guevara y María Teresa Rodríguez han de pagar a Laureano Fernández de Ulloa y doña Antonia Ferreira, 450 pesos de oro común, cuya cantidad es con que se han ajustado por la mitad de la dote que había de reportar las ganancias quedándole el derecho a salvo a Antonia Ferreira.