Doña María Nicasia Meléndez, viuda de primer matrimonio con don Ignacio de Zárate de quien es albacea y heredera, y de segundo matrimonio de don Ventura de Acosta, otorga en arrendamiento a don Bartolomé Puyana, vecino de San Juan de los Llanos, una casa que hace frente por el norte con la calle que llaman de la Zanja y del otro lado casas del Capitán Juan Antonio de Zavalza, por el oriente con casas que eran de José del Moral, por el sur que es el fondo, con solar de doña María Vázquez, y por el poniente con casas que eran del Capitán Castro. La arrienda en 20 reales mensuales, y en época de feria 300 pesos.
Don Ventura de Acosta, natural del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de don Manuel de Acosta y doña Lucia Lagunes, difuntos, casado con doña María Josefa de Torres y Armenta, otorga su testamento; designa albacea testamentaria en compañía del Bachiller don Pedro García de Baldemora y a su hijo Nicolás, y como herederos universales al citado Nicolás de 30 años de edad y a María Josefa, doncella de 20 años, sus hijos legítimos.
Don Ventura de Acosta, vecino de esta jurisdicción, otorga poder especial a don Juan Francisco Girón, vecino de la Ciudad de México, para que siga un pleito que sostiene contra los naturales del pueblo de Jilotepec, por la pertenencia de unas tierras, compareciendo ante en rey, sus reales audiencias y tribunales, donde demande, responda y niegue presentando escritos.\r\n
Ventura de Acosta, vecino de esta jurisdicción, dueño de tierras, renta a Juan Martín Blanco, el sitio nombrado la Tasajera, que linda al oriente con arroyo que llaman de Juan López, al poniente llega hasta la angostura, por tiempo de 9 años, al precio de 50 pesos anuales, con la condición de darle a Salvador Jiménez 200 pesos de contado, para que deje libre dichas tierras.
Doña María Josefa de Torres y Armenta, mujer legítima de Ventura de Acosta, vecina de la provincia de Jalapa, hija del Capitán Tomás de Torres y Armenta, dijo que su padre le dejó 796 pesos de oro común, pero por ser menor de edad, se pusieron a censo sobre unas casas ubicadas en la Nueva Ciudad de la Veracruz que fueron de Francisco de Herrera, cuya cantidad y sus réditos se le están debiendo. En virtud de ello otorga poder especial a José Ramos, vecino de esta jurisdicción y residente en la Ciudad de México, para que en su representación pida, demande y cobre el principal y sus réditos corridos, especialmente sobre la casa que tiene hipotecada.
Ventura de Acosta y Gaspar de Heredia, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, otorgan poder general a don Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, y a Francisco Félix Hidalgo, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que lo representen en todos sus pleitos, causas civiles, criminales y eclesiásticos comenzados y por comenzar.
María Nicasia Meléndez, hija de don Francisco Fabio Meléndez, difunto, y de doña Ana Dorantes, vecina de este pueblo, otorga su última disposición donde declara que como bienes propios tiene una casa y solar en la calle que llaman de San Francisco de Paula con un censo a favor de la Cofradía de la Concepción, fue casada con don Ignacio de Zárate, quien no llevó nada al matrimonio y ella un solar; por segunda vez se casó con don Ventura de Acosta, ella llevó una casa y solar, y él algunos bienes; por tercera vez se casó con don Miguel Jerónimo González de Velasco, quien llevó algunos bienes y ella llevó la casa y solar antes mencionados; por albaceas nombra a su esposo don Miguel y a don Juan Antonio Espinosa, nombra heredera a su alma.
Don Nicolás Ventura de Acosta, hijo legítimo de los difuntos don Ventura de Acosta y doña María Josefa de Torres y Armenta, natural y vecino del pueblo de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, casado con Petrona Josefa de Torres, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a su citada esposa, y como herederos a Juan José, Rosa Josefa, Tomás Nicolás, Fernando Javier, María Tomaza, Mariano Agustín y Rita Josefa, sus hijos legítimos.
El Bachiller José Nicolás de Acosta, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla, heredero de Manuel de Acosta, junto con don Lorenzo Benito Álvarez de Guzmán, en representación de su legítima esposa Gertrudis Jacinta García de Baldemora, como hijos y herederos de don Manuel de Acosta, dijeron que dentro de los bienes del difunto Ventura de Acosta, quedaron tierras que están en pleitos, y para excusar dichos pleitos, otorgan por vía de paz, que se han convenido en lo siguiente: Nicolás señala que de los alcances que resultaron a favor de los herederos del difunto Manuel de Acosta, fue la cantidad de 468 pesos y algunas propiedades que entregó a los apoderados de dicho herederos, los cuales no subsanan el total de los bienes que tenia bajo su administración, mencionando que por no quedarle bienes propios con que pagar dicho total, se obliga a cubrirlo, para lo cual trasfiere los trapiches de la Concepción y San Diego, los cuales cede junto con los demás bienes que ya tiene entregados, para que entre ellos se lo dividan. Dichos otorgantes señalan que se desisten de dicho pleito, con la condición de que si alguno de ellos no cumpliera con lo antes dicho, se harán acreedores a una multa.
Don Ventura de Acosta, residente en este pueblo, renta a Juan Martín Blanco, ganadero, un pedazo de tierra que esta en esta provincia y linda con las tierras de la mesa del Chile, el arroyo de Juan López, tierras del Rancho Nuevo, tierras del Mayordomo de doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros y con los cañaverales, por el tiempo de 4 años, al precio de 50 pesos por cada año.