Don Pedro de la Peña, Gobernador actual del pueblo de San Pablo Tomatlán, don Jerónimo Sebastián, Alcalde, don Diego Jiménez, Escribano, Diego Juan, Alguacil Mayor, como principal cabecera de la República, dijeron que en cumplimiento de Real Cédula que dispone la fundación de escuelas con maestros que enseñen a los indios la lengua castellana con separación de los varones de las hembras, se obligan a pagar a Pedro Antonio Muñoz, pardo libre, en quien concurren las calidades que para ello se requiere, 80 pesos de oro común por año, un huevo el sábado por cada uno de los muchachos y muchachas y una fanega de maíz cada mes.\r\n
Don Francisco Fernández del Águila, Gobernador, don Juan Andrés, don Diego Jiménez y don Francisco Antonio, Alcaldes, Diego Sánchez y Diego Alonso, Regidores, don Pedro Gabriel, Escribano, naturales y oficiales todos del pueblo de San Pedro Tonayán, por medio de Andrés Pérez, intérprete, dijeron que en cumplimiento de Real Cédula que dispone la fundación de escuelas con maestros que enseñen a los indios la lengua castellana, aprendan en ella la doctrina cristiana, se obligan a pagar a Pedro Calderón, vecino del pueblo de Jalapa, 100 pesos de oro común en cada año, 2 fanegas de maíz, agua, leña que fuere menester y un huevo que ha de dar cada muchacho por semana.
Diego Jiménez [roto], vecino de Oaxaca, manifestó llevar dos indios en su recua, la que dirige para la Nueva Veracruz, asimismo se le notificó que a los indios debe darles buen tratamiento y a la vuelta del viaje pase a éste registro.
Antonia Guadalupe Jiménez, viuda, junto con Margarita de la Cuadra, viuda de don Francisco Jiménez, y don Manuel Ignacio Ramírez, vecinos de Jalapa, descendientes y herederos de Gaspar Jiménez y Diego Jiménez, vecinos que fueron de Teziutlán, otorgan poder general a José Miguel Jiménez Pedraza, coheredero y vecino de la ciudad de la Veracruz, para que los defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tengan con cualquier persona.
El Corregidor visitó la recua de cuarenta mulas de Diego Jiménez, vecino de Oaxaca, quien manifestó ir a la ciudad de la Veracruz con dichas mulas cargadas de cajones, y que dos indios que llevaba se le habían huido, asimismo se le notificó no baje con indios a la Veracruz porque está prohibido por Real Ordenanza.
Don Diego Jiménez, hijo de los difuntos don Francisco Jiménez y de doña Manuela de los Ríos, natural de Jerez de la Frontera y vecino de Veracruz, otorga su testamento donde declara no ha sido casado, sus bienes consisten en ajuar de casa, ropa de su uso personal, y 200 pesos en plata que tiene en poder de don Eugenio Martínez. Nombra como albacea testamentario fideicomisario y heredero a don Juan Bautista Mora.
Juan de Córdoba manifestó los indios de los carros de su hermano Diego de Córdoba, que bajan a la ciudad de la Veracruz, que son como siguen: Diego Jiménez, casado; Francisco, de Atlixco; Juan Bautista, casado; Juan Rodríguez; Francisco Hernández, casado; Juan Melgarejo; Agustín de Morales, casado; Andrés, de San Pablo, casado; Juan Coleto; Diego, de San Pablo, casado; Hernando, de Guanuncha [Huanunca], casado; Melchor Hernández, casado; Francisco, de Huamantla, casado; Periquillo, muchacho; Juan Valiente, muchacho; Simón, de la ciénega; Juan, de Huamantla; Juan, mestizo, muchacho; Francisco, de Acazingo [Acatzingo].
Lucas Jiménez, vecino del pueblo de Misantla, jurisdicción de la Antigua Veracruz, hijo legítimo de Diego Jiménez y de Francisca María, difuntos, quienes fueron vecinos del pueblo de Colipa, casado con Catarina Ana, nombra como albacea testamentario a Luis de León, marido de su nieta Gertrudis, y como herederos universales a su hija Manuela, junto con sus nietos Juan de 10 años, Sebastián de 7 años y Pedro de 3 años, hijos de su difunto hijo Anselmo.