Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, residente al presente en este pueblo, con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vecina de la ciudad de Los Ángeles, en su nombre, y como una de las herederas de Pedro Román, su padre, difunto, vende a Lucas Martín Ibáñez, vecino de la provincia de Jalapa, dos caballerías de tierra en la parte que los naturales llaman Tlalcuezalan, entre la venta que fue de Sedeño y la Venta de los Naranjos, términos del pueblo de Xilotepec, por el precio de 300 pesos de oro común, horros de alcabala.
Antón de la Parada, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a su hermano Martín de la Parada, vecino de Jalapa, 600 pesos de oro común que le resta debiendo por el tiempo que le sirvió en sus carros.
Martín de la Parada, se obliga de pagar a Tomás Rodríguez de Alcázar, 130 pesos de oro común que restan por pagar de un esclavo negro nombrado Diego.
Martín de la Parada, vecino de Jalapa, dio poder a Bernabé Martínez, ventero en la Venta de Pizarro, para que pueda cobrar en su nombre de Gerónimo Hernández, vecino de San Juan Iztacamaxtitlán, 183 pesos de oro común que le dio para comprar trigo.
Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, en nombre y con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vende a Fracisco de Pro y a Diego González, vecinos de Jalapa, un solar de 60 varas en cuadra, en la calle real de este pueblo, entre las casas de los susodichos, en esta manera: a Diego González 40 varas medidas en ancho, que caen hacia la calle real, y de largo, 60 varas; y al dicho Francisco de Pro, 20 varas de ancho y 60 de largo, por el precio de 220 pesos de oro común, los cuales pagarán a ciertos plazos.
Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, vecino de la ciudad de Los Ángeles, en nombre y con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, heredera de Pedro Román, vende a Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, dos caballerías de tierra en términos de Xilotepec, en una sabana y arboledas que está junto al camino real, bajando de la Venta de Aguilar a la de Sedeño; de las cuales se hizo merced a Pedro Román por el Marques de Falces, en el precio de 40 pesos de oro común.
Martín de la Parada, vecino de Jalapa, vende a Francisco Pérez unas casas de morada en este pueblo, \"que lindan por la una banda con casas de Rodrigo Hernández; y por la otra con casas del contador Alonso de Villanueva; y por la otra con casas de Melchor del Moral\", por el precio de 120 pesos de oro común.
Gonzalo de Córdoba, escribano de Su Majestad, vende a don Alonso de Villanueva, Alcalde Mayor de Jalapa, unas casas de morada en este pueblo que lindan \" con casas de Martín de la Parada y de Rodrigo Hernández e de Juan Marroquín\", por el precio de 650 pesos de oro común.
Lucas Martín Ibáñez, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, y a Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vecinos que fueron de Jalapa, 150 pesos de oro común que restan del precio de dos caballerías de tierra, para el día de Navidad del presente año, todos juntos en una paga.
Tomás Rodríguez de Alcázar vende a Martín de la Parada, vecino de Jalapa, un esclavo negro llamado Diego de tierra Zape, en 552 pesos y medio de oro común.