Gracia Antonia, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de Francisco Felipe y Josefa de la Cruz, difuntos, casada en primeras nupcias con Manuel Martín, y en segundas nupcias con Salvador de Rivera, realiza testamento, nombra como albacea a Antonio Justo, su hijo y por su ausencia a sus otros 6 hijos, y como herederos a Antonio Justo, Francisco Javier y María Manuela, hijos de su primer matrimonio, junto con Teodoro José, hijo del segundo matrimonio.\r\n
Juan José de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que liberta de toda sujeción y cautiverio a Salvador de Rivera, hijo de Juana Pascuala, mulato albarazado de 33 años de buen cuerpo, calvo en la cabeza, con una señal como una S en el lado derecho que parece fue herida, para que desde hoy día en adelante sea libre y horro, no sujeto a esclavitud ni servidumbre alguna y como tal pueda residir en cualquier parte haciendo todo lo que persona libre puede, cuya libertad otorga por 300 pesos de oro común que le ha dado a su voluntad.
Salvador de Rivera, hijo legítimo de Diego de Rivera, difunto, y de Juana Pascuala, viva, vecinos de este pueblo de Jalapa, casado con Gracia Antonia, a quien designa albacea, tutora y curadora de sus hijos María Nicolasa, Teodoro José y María Catalina, a quienes nombra herederos universales de sus bienes, entre los que menciona una casa con solar, 5 bestias de laso, 1 caballo, una escopeta y un menaje.
Juan de Zárate, español vecino de Xilotepec, dijo que entre los bienes que dejó su padre Diego Ortiz de Zárate, se encontraba un esclavo llamado Salvador de Rivera, de 8 años de edad, hijo de Diego de Rivera y Juana Pascuala, que fue valuado en 100 pesos, a quien ahora le otorga libertad por cantidad de 300 pesos que a su satisfacción ha entregado Juana Pascuala su madre.