El Licenciado Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a Francisco Hernández Becerra y a Bernabé Pérez, su hermano, para que en su nombre puedan parecer en todos y cualquier tribunal eclesiástico que con derecho deba, oiga autos, sentencias, interlocutorias y definitivas que trasciendan o apelen por unas tierras ubicadas en la jurisdicción de Teziutlán que pertenecen a su madre Elena Rodríguez, ya que ha recaído en sí el derecho por razón de composiciones de tierras.
Bernabé Pérez, vecino de la jurisdicción de Teziutlán, otorga poder especial a Sebastián Antúnez, vecino de Jalapa, para que en su representación parezca ante el Comisario de Composiciones de Tierras de esta provincia a presentar escritos y seguir por todas las instancias los autos y diligencias que convengan para efecto de que queden deslindadas las tierras que posee en términos de este pueblo y en el de Atezca.
El Bachiller Juan de Alvarado, Presbítero, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Zacatlán, vende a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, un sitio de venta nombrado Los Naranjos, un molino de pan moler y 10 y media caballería de tierra, con todo lo que le pertenece, libres de censo e hipoteca, en 1, 000 pesos de la capellanía de Gabriel Pérez de Alvarado, cuyas tierras se encuentran en términos de este pueblo desde el cerro Macuiltépetl hasta unirse con las tierras del molino que llaman Lucas Martín. Así los 1, 000 pesos quedan cargados sobre esas fincas a censo principal redimible.
El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Juez y Vicario en el pueblo de Jalapa y Comisario de la Santa Cruzada, otorga poder general a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios que en el presente tenga y en adelante tuviera con cualquier persona.
El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, y Sebastián de Acosta, de la misma vecindad, dijeron que Elena Rodríguez, su madre, los dejó como herederos a ellos y otros hermanos, en cuya virtud otorgan poder a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, a quien nombran como tercer contador para que haga la partición y división de los bienes que quedaron por su fin y muerte, adjudicando a cada uno la parte y cantidad que le pertenece.
Sebastián de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que el 20 de febrero de este año, otorgó poder juntamente con el Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura difunto, a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, para que le pudiese consentir en la adjudicación que se hiciera de la hacienda de ganado mayor que quedó por muerte de Elena Rodríguez, su suegra, con el consentimiento de los interesados y dado que es necesario otorgar otro poder por la muerte del Bachiller Miguel Pérez, lo otorga al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Presbítero Domiciliario, asimismo lo nombra como tercer contador, para que en su nombre administre los bienes que quedaron por muerte de Sebastiana de los Reyes, su legítima mujer y madre de todos sus hijos.