Cristóbal de Lezama, hijo de Juan de Lezama y Josefa Navarrete, vecino de este pueblo, otorga poder especial a su mujer Josefa Francisca Barradas y a su padre Juan Lezama, para que cumplan su testamento, y del remanente de sus bienes nombra heredera a su hija María Josefa.
Josefa Navarrete, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda de Juan de Lezama y con poder para testar del mismo, procede a realizar el testamento, donde se nombra como albacea testamentaria a la declarante y como herederos a Teodora Antonia, Catalina, Domingo, Antonio y Cristóbal, hijos legítimos de ambos.
Doña Josefa Navarrete, vecina de este pueblo de Jalapa, dijo que el día 13 de agosto de 1764 otorgó poder para testar a su hija Teodora Lezama, quien se halla enferma de gravedad, por lo que revoca por medio de codicilo las cláusulas de nombramiento de apoderada y albacea y en su lugar nombra a don Bartolomé Salvo y a su hijo don Dionisio José Salvo, de esta misma vecindad. Declara que su casa esta empeñada en 600 pesos en el Convento de Nuestro Padre San Francisco de este pueblo, asimismo 50 pesos de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de esta parroquia y 100 pesos que su marido don Juan de Lezama, difunto, dejó por vía de legado para el bien de su alma.
Doña María Josefa Lezama , viuda de Juan Bandala y don Domingo Lezama, hijos de la difunta Josefa Navarrete y don Juan Cardeña, representante de Josefa de Escobar, hija de Catarina Lezama, quien lo fue de dicha Josefa, otorgan la adjudicación formal de unas casas de paredes y tejas, ubicadas en la Calle Real del pueblo de Jalapa, en la acera del lado sur, frente al Mesón de San Antonio, valuadas en cantidad de 1, 332 pesos y 4 reales y medio, a favor de don Bartolomé Salvo, quien pagó los réditos y censos de dichas casas ya que la familia por ser pobre no pudo.
Doña Josefa Navarrete, vecina del pueblo de Jalapa y viuda de don Juan de Lezama, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su hija Teodora Lezama, y como herederos a sus hijos la citada Teodora, Domingo, junto con sus nietos María Josefa y Josefa Andrea.
José Mariano de Castro, vecino de este pueblo, albacea, tutor y tenedor de los bienes del difunto don Felipe de Acosta, informa que entre los bienes del difunto se encuentran una casa de paredes de cal, canto y cubiertas de tejas, ubicada en este pueblo, la cual mide 68 varas de frente y 91 varas de fondo, linda al sur con la calle que va para la tenería, al oriente con solar de Juan de Quiñones, al norte con casa y solar de Josefa Navarrete, y al poniente con casa y solar de Lucas Rosete, la cual vende a María Josefa Ruiz de Morales, mujer del Capitán Juan Antonio de Zavalza, al precio de 725 pesos.
Lucas Rosete, Alguacil Mayor de este pueblo y su jurisdicción, hijo de los difuntos Domingo Antonio Rosete y de María Francisca de Guergo, natural del Obispado de Oviedo, y vecino de este pueblo, otorga poder y nombra albacea a su esposa Agustina Suárez, para que ordene su testamento en donde declara: sea sepultado en la iglesia, paguen las mandas forzosas incluyendo las de Gregorio López y santuario de Guadalupe, su albacea sabe los bienes y derechos que posee, se casó por primera vez con Antonia Gertrudis Lezama, y por muerte de ella entregó a su madre Josefa Navarrete lo líquido de sus gananciales, no procrearon hijos, se casó por segunda vez con Agustina Suárez de Torquemada, él aportó 1000 pesos y ella 300 pesos que recibió del Colegio de la Merced de Puebla, tampoco tuvieron hijos, hereda a su esposa el líquido de sus bienes, revoca cualquier otro poder.
Doña María Josefa Ruiz de Morales, viuda del Capitán don Juan Antonio de Zavalza, vecinos del pueblo de Jalapa, vende a don Bartolomé Salvo, vecino del mismo pueblo, una casa de paredes y techada de tejas, la cual mide 68 varas de frente y 91 varas de fondo, y que linda al sur con la calle que baja para la Tenería, al oriente con solar que fue del difunto don Juan de Quiñones, al norte con casa y solar que fue de doña Josefa Navarrete y ahora lo es del comprador, y al poniente con casa y solar de don Lucas Rosete, en la cantidad de 800 pesos.
Doña Josefa Navarrete, viuda de don Juan de Lezama y vecina del pueblo de Jalapa, recibió de don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 600 pesos que reconocía y tenía sobre el molino de don José Antonio de Santa Ana, 400 a la obra pía que fundó doña Juana de Vargas y 200 pesos a la obra pía que fundó María Rodríguez. De dicha cantidad, la otorgante vende 30 pesos de censo redimible al citado convento, de los cuales pagará por tercios 15 pesos anuales, que impone sobre una casa que tiene en este pueblo, deslindada en esta escritura.
Simón Eugenio, vecino de este pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a Josefa Navarrete, viuda de Juan de Ledezma, la cantidad de 26 pesos escudos de plata mexicana, en los plazos convenidos.