Doña Josefa Roso, vecina de la Villa de Xalapa, viuda de don Francisco de Paredes, otorga poder general a don Pedro Antonio de Garay y Llano, vecino y del comercio de la ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su nombre y como madre y tutora de sus hijos menores y de su marido cobre todas las cantidades que le estén debiendo a su marido, así también para que en razón de dichas cobranzas parezca ante los señores jueces, justicias, juzgados y tribunales que convenga.
Don José Roque de Castro, don Francisco Javier López y José Vázquez, todos vecinos de la Villa de Xalapa, el primero como albacea de Dominga Micaela González, el segundo como curador de Pedro Antonio, nieto de la citada Dominga y el tercero hijo legítimo de la misma, venden a doña Josefa Roso, viuda de don Francisco de Paredes, una casa de paredes y cubierta de madera y tejas, fabricada en un sito que mide 25 varas de frente y 36 de fondo, linda al oriente con la calle de la Amargura y casas de don José Robles, del difunto Juan Antonio Arce y Arroyo y de Simón Cabañas, al norte con casa y solar de don Juan López, al poniente con un pedazo de solar agregado que fue de Petrona de Arauz, y al sur con casa y solar de Manuel de Ochoa. La venta la hacen en 900 pesos.
El Licenciado Diego Martín de los Reyes, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo y doctrina de Naolinco, otorga poder especial a don Francisco de Paredes, vecino de la Ciudad de México, para que en su nombre pida, reciba y cobre de la Real Caja de la Ciudad de México y de los jueces oficiales de la Real Caja, la cantidad de 1, 787 pesos 4 reales de oro común que se le deben desde el 22 de abril de 1698, a razón de 162 pesos 4 reales de oro común por cada año, por el salario con que fue beneficiado.
Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que siendo mayor de 14 y menor de 25 años, habiendo contraído matrimonio estando bajo la tutela de Juan Rodríguez de Tejada, su cuñado, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, quien se ha hecho cargo de su legítima, pero le es preciso solicitar se le entregue por hallarse apto y capaz para administrarlos, además de tener a su madre viva y parientes cercanos que lo orienten, otorga poder especial a don Francisco de Paredes, vecino de la Ciudad de México, para que en su representación parezca ante la Real Audiencia, Chancillería Real y ante el Virrey, para que pida se le mande entregar su legítima que tiene a su cargo Juan Rodríguez.
El Teniente de Caballos, José Pérez de Arellano, vecino de este pueblo, otorga poder general a Francisco de Paredes, vecino de México, para que lo represente en sus pleitos civiles, criminales, eclesiásticos, etc., que tuviere con comunidades, particulares, etc.\r\n\r\n