Juan Prieto Rendón, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Nicolás de León, de la misma vecindad, un solar con casa de paja, que mide 61 varas de frente y 100 de fondo, ubicado en el callejón que va de San Francisco al barrio Alto, linda con solar de Josefa de Neira Claver y de los García, con solar de Inés Ortiz y al frente con el mencionado callejón. El solar se encuentra libre de empeño e hipoteca, la venta se hace en 60 pesos de oro común que tiene recibidos desde el año de 1707.
Manuel de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de haciendas de fabricar azúcar en la jurisdicción de Jalapa, vende a Nicolás de León, dueño de recua, vecino de la Ciudad de México, un negro nombrado Francisco Criollo, de la Ciudad de Maracaibo, de 26 años más o menos, que es el mismo que compró al Alférez Andrés Suárez Rodríguez, vecino de la Ciudad de México. El esclavo se encuentra libre de empeño, enajenación e hipoteca, la venta se hace en 300 pesos que por su valor le ha dado.
Francisco de Thormes, vecino de este pueblo, otorga poder especial a Alonso Romay, mercader y vecino de México, para que en su nombre demande y cobre de Nicolás de León, la cantidad de 552 pesos y 2 reales, que le debe por vales que hicieron sus mayordomos Andrés Doblado y Matías Tavera.