Francisco García, oficial de herrero, y Melchor de los Reyes, oficial de carpintero, vecinos de esta provincia, se obligaron a pagar a Cristóbal López Muñoz, vecino de la provincia de Jalapa, 4 386 pesos de oro común, precio de seis negros esclavos, 62 quintales de fierro labrado, 4 quintales de fierro bruto, dos yunques, unos fuelles y una romana para fin del mes de febrero de 1618, todos juntos en una paga.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora del Socorro, ubicado en esta provincia, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, carpintero, y a Francisco García, herrero, 1 834 pesos de oro común por el servicio personal que han prestado en su ingenio, para fin del mes de febrero del año venidero de 1618, todos juntos en una paga.
Ante don Francisco de Cervantes, Alcalde Mayor de Jalapa, Francisco García, mestizo, y Catalina García, su esposa, india natural de Coatepec, se obligaron a pagar a don Antón Gómez Colón, español, 50 pesos de oro común con servicio personal ganando, marido y mujer, cinco pesos mensuales, hasta finiquitar el adeudo.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar nombrado nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Francisco García, dueño de su fragua, vecino de esta provincia, 344 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó el reales de contado, ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Nicolás de Utrera, residente en ella, 300 pesos de oro común, precio de una negra esclava llamada Juliana, de tierra Angola, en esta manera: 100 pesos para de la fecha de esta escritura en seis meses corridos, y los 200 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620.
Francisco García, residente en el Valle de Atlixco, fleta su recua a Francisco Bazo de Andrada, Alcalde Mayor de Jalapa, para que vaya al Valle de San Pablo a la heredad del canónigo Gaspar Ochoa, a traer 530 fanegas de trigo, las cuales sean puestas en los molinos de Loaissa y Quetzalapa.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco Luis, vecino de este pueblo, y a Antonio Carnero, mercader de negros, 370 pesos de oro común, precio de un negro bozal, llamado Simón, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1621, todos juntos en una paga.
Cristóbal Martín Matamoros, vecino de Jalapa, síndico apostólico del convento de San Francisco, donde al presente es guardián Fray Antonio de Portillo, y en nombre del citado convento, vende a Francisco García, vecino de Jalapa, una casa con su solar, en este pueblo, que por testamento Catalina de Villafuerte dejó en este convento, por el precio de 40 pesos de oro común.
Francisco García, y su esposa, Leonor Maldonado, y Miguel Maldonado, su hermano, vecinos de Jalapa, juntos de mancomún, como herederos de Juan Maldonado, sobrino de los susodichos, le otorgaron al Capitán Mateo Juárez, vecino de la ciudad de Veracruz, resguardo en forma de que por ninguno de los mancomunados pagará cosa alguna de los 881 y 4 tomines de oro común de la herencia de su sobrino Juan Maldonado, porque ellos ya cobraron dicha cantidad.
Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Francisco Díaz Villanueva, de 18 años de edad, con Francisco García, maestro examinado en el oficio de herrero, vecino de Jalapa, por tiempo de dos años y medio, durante los cuales le enseñará el dicho oficio, le dará de comer, vestir y curar en sus enfermedades, y al término de los dos años y medio, le ha de dar buen oficial en el oficio de herrero; por su parte, la otorgante se obligó a que dicho menor no se ausentará del servicio, y si se ausentare, sea traído a su costa y compelido con rigor de prisionero.