Pedro Conde, español, natural de la Ciudad de Cádiz en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Pedro Conde y de Agustina López, casado con Gertrudis de Orduña, mestiza, hija legítima de Diego de Orduña y de Leonor de Segura, vecinos del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, declara que recibió de dote 7 mulas, 2 caballos de campo, 5 vacas de vientre, entre otros bienes que en total suman 584 pesos de oro común. Declara asimismo que al tiempo en que se casaron no tenía caudal alguno y por tanto no prometió arras.
Pedro Conde, vecino del ingenio de fabricar azúcar nombrado la Santísima Trinidad, otorga poder especial a Juan Antonio de Zárate, residente en él, para que en su representación prosiga y acabe la demanda que le tiene interpuesta el Alférez Juan Francisco Romero, vecino de esta jurisdicción, pareciendo en juicio y tribunales superiores e inferiores de ambos fueros eclesiásticos y seculares que con derecho deba y responda a la demanda.
Diego Vázquez, vecino del pueblo de Jalapa, casado con Gertrudis Jácome, hijo legítimo de Sebastián Vázquez, difunto y de María de Ochoa, otorga su testamento donde declara tener como bienes 3 mulas aparejadas, 2 caballos, 3 yeguas, 2 yuntas de bueyes, 2 vacas, entre otros bienes menores. Declara que Gertrudis de Segura, viuda de Pedro Conde, vecina del ingenio Grande le debe 548 pesos. Declara que al tiempo de casarse su mujer trajo como dote 2 mulas aparejadas. Nombra como herederos a sus 4 hijos, como albacea a su mujer y a Domingo José de Santa María.