Diego Alvarez, vecino de Tlaxcala, se obliga de pagar a Juan Báez, vecino de la provincia de Jalapa, 844 pesos de oro común que son el valor de 720 cabras que le compró.
Juan Báez, vecino de la provincia de Jalapa, prorrogó a Diego Alvarez el plazo para pagar los 844 pesos de unas cabras, hasta el 31 de marzo de 1595.
Baltazar Báez, vecino de la provincia de Tlaxcala, se obliga junto con Diego Alvarez, de pagar a Juan Báez, su hermano, 844 pesos de oro común por concepto de unas cabras.
Testamento de Diego Alvarez, mulato libre, natural del ingenio de San Pedro Buenavista, vecino de esta jurisdicción; hijo legítimo de Juan Alvarez y Juliana Hernández, difuntos.
El Capitán don Juan Antonio de Zavalza, el Alférez don Laureano Fernández de Ulloa, don Alonso de Alba, don Domingo Díaz Mier y don Joaquín Ildefonso de Torquemada, vecinos del pueblo de Jalapa y Diputados de las Reales Alcabalas de este vecindario, otorgan poder especial a don Juan José Quiñones y don Diego Álvarez, Oficial Mayor de la Contaduría de Tributos, vecinos de la Ciudad de México, para que prosigan y acaben, una causa hecha por don Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, a nombre de don José Manuel Tavera, sobre demanda de alcabalas.
María, viuda de Pedro Díaz de la Cueva, hija legítima y heredera de Juan Luis, Pascuala Josefa, viuda de José Flor, María de la Concepción, mujer de Gregorio José y Francisca, mujer de Martín Osorio, todas hijas legítimas de Cristóbal Hernández y de Ana, hija legítima de Juan Luis, con licencia expresa de sus respectivos maridos, venden a Diego Álvarez, pardo libre, vecino de este pueblo de Jalapa, un solar que de frente mide 106 varas, el cual linda por el oriente con solar de Simón Flores, por el sur con Calle de los Tecajetes, por el poniente con la Calle de Santiago y por el norte con tierras de este pueblo, en la cantidad de 53 pesos.
María Hurtado de Mendoza y Arriola, vecina de la jurisdicción de esta villa de Córdoba, albacea testamentaria y tenedora de bienes, tutora y curadora de las personas y bienes de los menores hijos y herederos de don Francisco Cruzado, difunto, Provincial que fue de la San Hermandad, Regidor Perpetuo que fue de la Nueva ciudad de la Veracruz, y Capitán contra cimarrones, dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en esta jurisdicción; dijo que como tal albacea, otorga poder especial al Capitán Diego Álvarez, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre pida cuentas a Francisco Ortega, vecino de la ciudad de Tlaxcala, de las cuales tuvo con dicho difunto.
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