El Bachiller Nicolás Ruiz Buencuchillo, Presbítero, vecino de esta villa de Córdoba, vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa, los siguientes esclavos negros: Santiago, Catalina, su mujer, y Gertrudis, su hija; Pedro, Domingo Mateo y Diego Quesada, los mismos que hubo y compró de diferentes personas. A Santiago, Catalina, y Gertrudis los vende en 730 pesos; Pedro en 325 pesos; Domingo Mateo en 320 pesos; y a Diego Quesada en 300 pesos.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOEl Bachiller Juan de Matamoros, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, Teniente de Cura de la Doctrina de Jalapa, albacea de Diego de la Torre Arnate, dijo que entre sus bienes quedó un esclavo nombrado Santiago, mulato rubio, mediano de cuerpo, carirredondo, pelo crespo; y en razón de lo que dispuso en su testamento que quedara libre con sólo darle 100 pesos por los buenos servicios, por lo que el Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, otorga dicha cantidad por la libertad del esclavo, en cuya virtud lo declara horro y libre de toda sujeción y cautiverio.
El Capitán don Nicolás Rodríguez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, otorga poder a don Juan Antonio Quijano, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en nombre y en representación de su persona, pueda obligarlo como su fiador y principal pagador, junto de mancomún con uno o más fiadores del susodicho y cada uno por sí insolidum hasta en cantidad de 2 000 pesos. También, le da este poder para que pueda vender una esclava negra nombrada Margarita Rodríguez, criolla de su hacienda, hija de Santiago e Isabel, negros de armazón, a las personas que por bien tuviere, por el precio que ajustare.
JERÓNIMO DE ACOSTA, JUEZ RECEPTOREl Capitán don Nicolás Rodríguez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, vende a don Luis Martínez de Figueroa, vecino de esta villa, una esclava negra nombrada Margarita, criolla que nació en su casa, hija de Santiago e Isabel, negros de armazón, que será de edad de veinte años poco más o menos. La vende por esclava cautiva sujeta a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, al precio de 400 pesos de oro común de a 8 reales de plata cada uno.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALAlonso López de Sagade Bugueiro, vecino de esta villa de Córdoba, dueño de hacienda de hacer azúcar, dijo que como uno de los albaceas y herederos del Capitán don Tomás López de Sagade y de doña María de Brito Lomelín, sus padres difuntos, tiene recibido la legítima paterna y materna en el valor de siete esclavos nombrados Joaquín, casta rayado, y su mujer Lucía; Gaspar, casta Loango [roto] su hija; Santiago rayado; Micaela, casta rayada, y su hijo Antonio; por tanto, en aquella vía y forma otorga haber recibido de los bienes de los dichos sus padres su legítima paterna y materna.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODiego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Nicolás de la Torre [Arnate] e Inés de Medina, otorga su testamento, donde declara ser casado con María de la Candelaria Rodríguez, quien trajo como dote una negra esclava con 2 hijos. Entre sus bienes se encuentran 12 mulas aparejadas, 4 mulas de silla. Como esclavos tiene María, Blanca, Cayetano y Santiago, sus hijos; a la primera le dieron libertad bajo palabra hace 8 años, en cuyo tiempo ha tenido 2 hijos. Otro de sus bienes son las casas de su morada que las ha comprado en 400 pesos a censo redimible a favor del Convento del Señor San Francisco. Declara tiene arrendados a la Masa General de la Puebla, los diezmos de estos curatos y el de Coatepec. Nombra como albacea testamentaria a Antonio Barradas, su hermano, y a su hijo Miguel de la Torre. Como herederos nombra a sus hijos y a su mujer.
Don Nicolás Rodríguez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba, dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, vende al General don Francisco Espiguel de Ávila, Alcalde Mayor de esta villa, su partido y jurisdicción por Su Majestad y Teniente de General en ella, siete esclavos el uno nombrado Felipe Rodríguez, mulato, que será de edad de treinta y cinco años, hijo de Miguel Gómez y de Antonia, negra difunta; Josefa de San Ignacio, su mujer, mulata blanca, de más de cuarenta años; Miguel, su hijo, de edad de diez años; María, su hija, de edad de ocho años; Felipe, su hijo, de edad de tres años; Antonia, mulata enferma, soltera de edad de más de treinta y cinco años; Ignacio, negro, baldado de un pie, de más de treinta años, hijo de Santiago e Isabel, negros de armazón, del servicio de su casa. Los vende por sus esclavos cautivos, sujetos a cautiverio, libre de deuda, empeño e hipoteca sin asegurarlos de tacha, vicio, defecto ni enfermedad al precio siguiente: Felipe en 250 pesos, Josefa de San Ignacio en 200 pesos, Miguel en 100 pesos, María en 150 pesos, Felipe en 50 pesos, Antonia en 200 pesos e Ignacio en 250 pesos, que todo junto importan 1 200 pesos, 600 pesos que tiene recibidos de contado y los otros 600 a cuenta de mayor cantidad [roto] libres de alcabala.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDOLuis de Guzmán, vecino de esta villa de Córdoba y natural del pueblo de Tecamachalco, hijo de Francisco de Guzmán y de Magdalena de Castañeda, difuntos, otorga testamento en la forma siguiente: Manda sea amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco y sepultado en la iglesia parroquial de esta villa en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, en la forma de entierro que les pareciere a sus albaceas. Declara fue casado con Juana de Orozco, que no llevó al matrimonio caudal alguno y él tenía como 200 pesos poco más o menos, y procrearon a Cayetano y María de Guzmán, mujer de Pedro Domínguez. Pasó a segundas nupcias con Gertrudis Domínguez, quien tampoco llevó caudal alguno al matrimonio y no han procreado hijos. Manda que de sus bienes se den 60 pesos a su mujer, por el valor de 3 cargas de tabaco zacate de que le es deudor. Por sus bienes señala la casa de su morada, ocho vacas de las cuales manda se le den dos a su mujer, también tiene dos mulas, un caballo, una espada de fierro, mesa de cedro, una hechura de bulto del Señor San Luis en su tabernáculo. Declara debe diferentes cantidades a las personas siguientes: Rodrigo Ventura Márquez, Pascual de Molina, al Sargento Andrés de Villavicencio, a Santiago el mulato. Declara le deben las personas siguientes: Salvador Moreno, Pascuala la de Bartolo, una india llamada María, del pueblo de San Juan de Coscomatepeque, manda se pague lo que estuviere debiendo y se cobre lo que le estuvieren debiendo. Nombra por sus albaceas testamentarios a Cayetano, su hijo, y a su mujer Gertrudis Domínguez. Por herederos señala a sus hijos Cayetano y María de Guzmán.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALDon Manuel Gómez Dávila, doña María de Olaso y Salgado y Juan Gómez Dávila, como albaceas testamentarios de José Gómez Dávila, difunto, dijeron que respecto a tener presentado el testamento y para dar cumplimiento a su última voluntad y proceder a las diligencias que se requieren para el juicio divisorio de los bienes que dejó dicho difunto, otorgan que hacen inventario de los bienes que dejó en esta villa y fuera de ella, entre los que destacan: Una casa de vivienda de 24 varas de largo, con puertas y ventanas de cedro, techada de zacate; cajas de cedro con sus cerraduras y llaves. Herramientas de trabajo, armas, muebles, ropa de cama. Dos jacales donde vive la gente. Un negro nombrado Francisco, Loango, de treinta años de edad; otro negro nombrado Baltazar, mandinga, de treinta y cinco años; Teresa, mujer de este último, Mina, de cuarenta y cinco años; José, rayado, de treinta años; Inés, casta popo, de treinta años; Santiago, Carabalí, de treinta años; Gertrudis, casta Congo, de treinta y cinco años; Alejandro, mulato, de dieciocho años; entre otros que se mencionan. Cinco cocos guarnecidos de plata, un forlón armado con sus guarniciones y con dos mulas; una cadena con su grillete. Varias mulas, machos, caballos, cien yeguas de vientre, sesenta vacas de vientre, diez becerros, doce cabestros, ciento sesenta y cinco toros. Las tierras del sitio que llaman del Novillero. Una casa de piedra y madera alta, en el pueblo de Orizaba, en la plaza Pública de dicho pueblo.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOMicaela García de Baldemora, vecina de Naolinco, viuda y albacea de Francisco de la Barreda Gayón, vende a Manuel de Acosta, un mulato esclavo llamado Santiago, de 20 años más o menos, que le dio en dote Pedro García de Baldemora, su padre. La venta se hace libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha ni enfermedad, en 350 pesos de oro común que se da por entregados.