Mariana Márquez, casada con Basilio Callejas; Lucía Márquez , casada con Manuel Fernández, Joaquín Márquez casado con María Domínguez, Nicolás Rodríguez, viudo de Juana Márquez, María Margarita Márquez, viuda de Pascual de Córdoba, Rosa Márquez, viuda de Manuel Bandala, Ángela Márquez y Gertrudis Márquez, doncellas, hijos legítimos y herederos de don Melchor Márquez, vecinos del pueblo de Jalacingo, otorgan poder general a don Diego Martín Villalobos, vecino del pueblo de Naolinco, para que cobre a cualquier persona todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y mercancías que les deban.
Francisco Hernández de la Higuera, vecino de la Puebla de los Ángeles, vende al racionero Melchor Márquez unas casas de moradas en la citada ciudad, y dos caballerías de tierra en el Valle de San Pablo, provincia de Tepeaca, por el valor de 3 400 pesos de oro común.
El Lic. José Domínguez, clérigo, presbítero, vicario y ayudante de cura del beneficiado partido de Jalacingo, hizo gracia y donación a Josefa Márquez, hija legítima de Don Melchor Márquez y Doña María Moctezuma, vecinos de este pueblo, de un rancho de labor nombrado Tlalisco, ubicado en términos de Altotonga, con 6 yuntas de bueyes aperadas de todo lo necesario, 40 cabezas de ganado de cerda, dos trojes, una casa de vivienda y dos jacales de zacate.
Melchor Márquez, clérigo y vicario del Ingenio de La Santísima Trinidad, dio carta poder a Cristóbal de Viruega, vecino de la Puebla de los Ángeles, y a Juan de Pastrana, vecino de México, para que en su nombre parezcan y soliciten ante las justicias reales o jueces eclesiásticos, le sean pagados los tributos de la capellanía que instituyó Antonio Pérez, vecino de Los Angeles.