María Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, otorga carta de libertad a su esclava Juana de la Trinidad, mulata criolla nacida en su casa, de 15 años más o menos, hija natural de Antonia de Figueroa, que fue su esclava difunta, a quien le prometió libertarla del cautiverio y servidumbre, tanto por al amor que le tiene como por los leales servicios que le dio su madre.
Doña Lucía Josefa Ortiz de Zárate, viuda y albacea de don José Mateo Rubio Roso, otorga que ahorra y liberta de toda servidumbre y cautiverio a Juana de la Trinidad en nombre de don Nicolás Fernández de la Calleja, vecino que fue de Misantla, quien en su testamento dispuso que a la citada esclava la recogiese don José Mateo Rubio Roso, para que le cuidase a su hijo natural Joaquín José, niño que dejó bajo su tutela, y que si en el tiempo de 5 años pariera la esclava lo que naciere, fuese esclavo de dicho niño y que a ella se le diese libertad a los 5 años de servicio .
Don Pedro López de Astudillo, vecino del pueblo de Jalacingo, jurisdicción de Jalapa, a nombre de don José Pérez Chamorro, vecino de Teziutlán, vende a los hermanos y Bachilleres Mateo Antonio Ortiz de Zárate y Antonio Mateo Ortiz de Zárate, Clérigos, Presbíteros Domiciliarios de este obispado, una esclava mulata cocha, llamada Juana de la Trinidad, junto con sus 2 hijos de nombres Agustín y José Mariano, por las cantidades de 166 pesos de dicha Juana de la Trinidad, 70 por Mariano y 34 Agustín.