Francisco de la Barreda Gayón, vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Francisco de Arteaga y Cuéllar, Clérigo Presbítero, vecino del pueblo de Atzalan, una esclava prieta llamada María de Barreda de 25 años más o menos marcada con una R en el lado inferior del hombro derecho, sana y sin defecto que parezca tener. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 400 pesos de oro común que le ha dado.
El Licenciado Francisco de Arteaga y Cuéllar, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Antigua Ciudad de la Veracruz, otorga poder especial al Licenciado Francisco Javier de Gracía, Presbítero, vecino de la Ciudad de Puebla, para que en su representación venda en el más alto precio, a una mulata esclava nombrada Teresa de los Santos, de 25 años más o menos. La esclava está libre de empeño, censo e hipoteca.
El Bachiller Francisco de Arteaga y Cuéllar, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Atzalan, jurisdicción de Jalacingo, vende a Inés del Castillo Guzmán, mujer legítima de Andrés Marín, un esclavo nombrado Miguel, mulato de color cocho de 33 años poco más o menos, que heredó de Francisco de Arteaga y de doña Juana Muñoz, sus padres, cuyo esclavo se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 250 pesos de oro común.
El Bachiller Francisco de Arteaga Cuéllar, Cura de la Doctrina de San Andrés Atzalan, jurisdicción de Jalacingo, vende a doña Inés del Castillo Guzmán, mujer legítima de Andrés Marín, vecino de ese pueblo, una esclava nombrada Micaela mulata de 28 años más o menos y un hijo suyo nombrado Pedro, de 4 años, los cuales compró de don Francisco de Arteaga y doña Juana Muñoz, sus padres. Cuyos esclavos están libres de empeño, hipoteca y enajenación, en 250 pesos de oro común la madre y en 50 su hijo.
El Bachiller Francisco de Arteaga y Cuéllar, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico en esta doctrina, y Felipe, Miguel y Juan Castelán y Domingo de Landa dijeron que Ángela Pérez, mujer legítima de José Rodríguez Castelán, estando enferma en cama y en su sano juicio dijo haber hecho testamento junto con su marido, pero dispone ahora que de sus bienes se aparten hasta 50 pesos, que manda se entreguen al cura para que los aplique según su voluntad en 5 misas cantadas.
El Licenciado Francisco de Arteaga y Cuéllar, Presbítero, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Antigua Ciudad de la Veracruz, otorga poder especial al Licenciado Francisco Javier Gracía, Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla, para que en su representación parezca ante el Obispo y presente memoriales y oposición al curato que en concurso de los demás estuviere vaco con representación de sus servicios y méritos sacando la certificación que se requiere. Asimismo para que reciba, demande y cobre de cualquier persona que le debiera.