Rosa López y su hijo Luis Domínguez, dijeron que ambos se obligan a pagar a Manuel de Olmedo, la cantidad de 417 pesos y 5 reales, dentro de 2 años, que empezaran a contarse a partir de la fecha de esta escritura, y para seguridad de esta deuda hacen hipoteca de una casa que tienen en este pueblo, en la Calle Real que de la Plaza Pública va para los ejidos de este pueblo y hace frente a ella y a la casa de Margarita de Castro, calle en medio y linda por el costado del norte con casa de Antonio de Herrera, al sur con la del Capitán Andrés Monares y Vargas y al fondo con la de los herederos de Francisco de Campo, libre de censo.
Guillermo de Acosta, Alférez y vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Blas Fernández Álvarez, un pedazo de solar ubicado en este pueblo de Jalapa, en la calle que va de Tecuanapa a los Berros, linda al poniente con solar y casa del Capitán Andrés Monares de Vargas, por el oriente y norte con solar y casa del vendedor y por el sur con solar que compro don Blas y que fue casa de los curas y de doña Andrea de Vargas y Matamoros, las medidas del solar son 25 varas de largo y 24 de ancho, libre de censo, empeño e hipoteca en un precio de 40 pesos.
Don Andrés Monares de Vargas, natural de la Ciudad de Cádiz y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Domingo Monares y doña María de Vargas, difuntos, casado con doña Inés de la Rosa Montero, a quien nombra albacea, tutora, curadora y tenedora de sus hijos legítimos Fernando, Bartolomé, María Manuela y Domingo nombrados herederos universales.
Doña Inés de la Rosa Montero, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Alonso Montero y de Juana Rodríguez, viuda de don Andrés Monares de Vargas, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a José Antonio Matamoros y como heredero a su hijo legítimo Domingo Monares.
Diego García, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, marido y conjunta persona de Josefa Sánchez Izquierdo, hija y heredera de Juan Sánchez Izquierdo, dijo que recibe de Andrés Monares de Vargas, dueño de recua, vecino de Jalapa, 22 mulas aparejadas de lazo y reata, 3 más en pelo y 5 de silla, 16 mantas, 4 esquilas, un barril y olla de hierro, entre otros bienes que dejó, los recibe y se obliga a tenerlos prontos y de manifiesto para entregarlos cada que se le pida, a cumplir y pagar el testamento del difunto.
Andrés Monares de Vargas, vecino del pueblo de Jalapa, en nombre y con poder de María Gutiérrez, viuda de Fernando González, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, vende al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, Caballero de la Orden de Santiago y Alcalde Mayor de Jalapa, un mulato esclavo nombrado Manuel, de 9 a 10 años de edad más o menos que ha estado fugitivo en poder del comprador y que es el mismo que heredó en la partición de bienes que quedaron de Pedro Gutiérrez, padre legítimo del otorgante; lo vende por esclavo, cautivo, sujeto a servidumbre y sin asegurarlo de ningún vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común libre de alcabala.
Andrés Monares de Vargas, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que don Pedro Velázquez de la Cadena, vecino de esta jurisdicción, otorga poder especial a don García González de Lucena, para que en su representación reciba y cobre a Pedro Velázquez de la Cadena 60 pesos que le dio y suplió en reales, asimismo haga las diligencias que se requieran para el efecto de la paga.
El Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, Albacea de Juan Pérez de Cosío, vecino que fue de la Ciudad de Sevilla, Diputado Mayor de la Flota a cargo del General Manuel López Pintado, para entender las cosas sobre su funeral en ausencia de los albaceas que tenía nombrados, por tanto estando en casa de Andrés Monares de Vargas, donde murió en presencia de Juan Domingo de Cosío, su sobrino, persona que vino con él a este pueblo y ha tenido el manejo de sus cosas habiendo jurado en forma leal el inventario de sus bienes, reporta que son los siguientes: 6 platillos de plata, un platoncillo, 4 cucharas y 4 tenedores, 17 marcos y 3 onzas y media, 3 tablas de manteles, una ropa de chambre usada, entre otros bienes y enseres de casa, una casaca de camelote de seda, una capa de grana bien tratada, 10 pares de escarpines, un vestido negro tejido de seda.
Doña María Rodríguez Díaz Matamoros, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Andrés Monares de Vargas, de la misma vecindad, la parte que tiene en la casa que fue de doña Magdalena Ruiz Matamoros, su madre, con el solar que le corresponde que son 16 varas de frente y 37 de fondo, ubicada en la Calle Real que de la Plaza Pública sale a los Berros, linda al oriente con solar y casa del Alférez Guillermo de Acosta, al norte con la mitad de la casa de la otorgante que pertenece a los herederos de doña Juana Ruiz Díaz Matamoros, su hermana, al poniente con solar del hospital, y al sur con casa de Diego de Quiroz, dicho solar heredó de su madre en concurso de su hermana. La venta se hace en 340 pesos de oro común.
Doña Inés de la Rosa Montero, viuda del Capitán don Andrés Monares de Vargas, vecina de este pueblo de Jalapa, vende a José de Castro, vecino de este pueblo, una casa de paredes, cubierta de tejas, que mide 55 varas de fondo, linda por el poniente con la calle que sale para el ingenio, por el norte con casas de Tejedora Mojica, por el oriente con casa del Coronel don José de Burgos y por el sur con casas del que vende; la vende en la cantidad y precio de 450 pesos.