Eugenia Hernández, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Julián de Rivera, otorga poder general a José Hermenegildo, de la misma vecindad, para que en su nombre demande, reciba y cobre cualquier cantidad de pesos, oro, plata, joyas y otras cosas a cualquier persona que le deba en cualquier parte por escritura, conocimientos, sentencias, restos y alcances de cuentas y de ello otorgue cartas de pago, recibo y finiquitos.
Eugenia Hernández, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Julián de Rivera, su albacea y tenedora de bienes, vende a Beatriz López, viuda de esta misma vecindad, un esclavo criollo mulato nombrado Joaquín Jiménez que será de 24 años de edad, que quedó entre los bienes del mencionado difunto, cuyo esclavo se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 200 pesos de oro común horros de alcabala que por él le ha pagado.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, de la misma vecindad, viuda de Julián de Rivera, 541 pesos y 6 reales de oro común, mismos que se obligó a pagarle conjuntamente con Blas Fernández, del resto de otra escritura que su marido le otorgó por 2 431 pesos 4 reales, de cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Julián de Rivera, difunto y de Eugenia Hernández, su viuda, 575 pesos que debía por escritura de 22 de febrero de 1710, con 75 pesos de réditos corridos, de lo que se da por entregado a su voluntad.
Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, vende a Juan Martín, de la misma vecindad, un mulato nombrado Juan de los Santos de 31 años de edad más o menos, que hubo del padre Juan Bautista de la Sagrada Compañía de Jesús. Cuyo esclavo se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación en 300 pesos de oro común que le ha dado.
Eugenia Hernández, vecina del pueblo de Jalapa, viuda y albacea de Julián de Rivera, otorga poder especial al Capitán Diego de Santiesteban y Zuluaga, residente en la Ciudad de México, para que a su nombre compre a censo perpetuo o redimible el rancho nombrado El Lencero con todas sus tierras, ganados, aperos y demás de que se compone, perteneciente a la Sagrada Compañía de Jesús en la cantidad que ajustare.
Eugenia Hernández, vecina del pueblo, viuda y albacea de Julián de Rivera, vende a Miguel Chávez, vecino de este pueblo, un solar que mide 40 varas de frente y 13 varas de fondo, linda al poniente, norte y oriente con solar de la otorgante, y al sur con la calle que baja para la Ermita de Santiago, en la cantidad de 78 pesos.
Eugenia Hernández, vecina de este pueblo de Jalapa, con testamento hecho en este pueblo el 6 de septiembre de 1747, por vía de codicilio hace las siguientes modificaciones; deja 10 vacas a Antonio, hijo de Manuela Rivera, su difunta hija, y Juan Barrios, así como una casa de madera techada de tejas y 50 pesos para que se vista.
Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo de Jalapa, solicita la cancelación de una escritura a favor de su albacea, Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, residente de este pueblo.
Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que su marido le confirió poder para que por él y en su nombre ordene su testamento de la siguiente manera: omite las deudas que tuvo por no conocerlas, dejándolas para hacerlo en el inventario de sus bienes y en la misma forma todos los bienes que quedaron. Tuvieron 2 hijos legítimos. Todo lo cual valga por testamento del mencionado Julián de Rivera.