Juan José y Juan Antonio, hijos legítimos y herederos de los difuntos Cristóbal de Rivera y Juana Grajales; venden a doña María de la Barreda, viuda de Felipe de Acosta y vecina de este pueblo, una casa y solar de 25 varas de frente y de fondo 29 varas y 3 cuartas, linda al oriente con la calle que baja para Santiago y el cementerio de San Francisco, al sur con la misma calle y solar de don Juan Ricardo de Guzmán, al poniente con Miguel Chávez y al norte con solar y casa de su abuela Eugenia Hernández, en la cantidad de 112 pesos.
El Sargento Calixto Ventura López, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, de la misma vecindad, 130 pesos de oro común cumplimiento a 1849 y 2 reales, que su difunto marido debía por escritura a don José González de Abreu, vecino que fue de la Antigua Veracruz, por cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, vecina de este pueblo de Jalapa, renta a don Bartolomé Salvo, residente en este pueblo de Jalapa, las tierras y rancho El Lencero, por el tiempo de 3 años, pagando en cada año la cantidad de 350 pesos de oro común.
José Antonio Barrios, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Juan Alonso de Castro, vecino de este pueblo, un solar de 23 varas de frente y 25 varas de fondo, linda al sur con la calle de Santiago y solar de Francisco Barradas, al norte con solar de su difunta abuela Eugenia Hernández, al poniente con solar de don Manuel de Olmedo y al oriente con solar de Miguel Chávez, al precio de 40 pesos.
Doña Juana de Rivera, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de don Julián Hernández y doña Eugenia Hernández, difuntos, viuda de Pedro Bravo de Alarcón, otorga su testamento donde menciona sus bienes y nombra como albaceas testamentarias y herederas universales a Francisca Javiera Bravo, viuda de Andrés Basilio, y Teresa Bravo, sus hijas legítimas.
Eugenia Hernández, natural de la Ciudad de la Nueva Veracruz, hija legítima de Diego Hernández y de Josefa Vázquez, difuntos, viuda de Juan de Rivera, otorga su testamento; designa como albacea testamentaria a su hija Lugarda, y como herederos universales a sus hijos Lugarda de 50 años, Matías de 35 años, Juana de 29 años, Manuela de Rivera, Vicente, Pedro Bravo y Cristóbal.
Josefa Ramírez, viuda de Antonio de Guzmán, vecina del pueblo de Jalapa, vendió a don Manuel de Los Reyes, una casa de palos cubierta de teja, junto con el solar en que está fabricada en este pueblo, dicha casa mide 14 varas de frente y 26 varas y media de fondo, linda al oriente y poniente con tierras de la Cofradía de la Limpia Concepción y al sur con solar que era de Eugenia Hernández, en la cantidad de 74 pesos 2 reales, pero sin escrituras, las cuales ahora solicita se le entreguen.
Doña María Josefa Castro de Guevara, don Joaquín Flores, don José María y don José Joaquín Bonilla, don José Antonio y don Domingo María Franceschi y Castro, don Juan Hilario de Echagaray, doña María Dolores Martínez de Espinosa y Franceschi, don José Antonio de Agrasar, don Manuel Arizavalo, y demás ausentes poderdantes, herederos y sucesores de don Juan Alonso de Castro, por quienes prestan voz y caución. Por la presente, venden a don Pedro Espinosa, también de esta ciudad, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, ubicada en la calle que llaman de Santiago, en esta ciudad, con la que hace así al sur, y del otro lado casa de don Emigdio Murrieta, por donde se miden 23 varas, y 25 de fondo al norte por donde linda con solar que fue de la difunta Eugenia Hernández, por el oriente linda con casa y solar que fue del finado Miguel Chávez, y por el poniente con casa y solar de los herederos de don Manuel Ochoa. Cuya deslindada finca, la fabricó el mencionado don Juan Alonso de Castro, en el solar que compró a Antonio Barrios, como consta de escritura de 17 de marzo de 1754, misma que hoy vende al precio de 800 pesos, y con el gravamen de 100 pesos que sobre ella tomó y cargó doña María Manuela Franceschi y Castro, en fecha de 23 de julio de 1813, los cuales pertenecen a la cofradía de Nuestra Señora del Carmen de esta parroquia, y de la cual es mayordomo don Juan Franco.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOJulián de Rivera, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Venta de las Vigas, hijo legítimo de Manuel de Rivera y de Juana Díaz, otorga su testamento donde declara lo siguiente: es casado con Eugenia Hernández, quien trajo como dote un macho de 10 pesos; es deudor de 33 pesos y 3 tomines al Capitán José Ventura del Pedredo Salazar, Alcalde que fue de esta provincia; debe 10 pesos al Capitán Bartolomé de Castro; el Capitán Juan de Oropeza le debe 16 pesos, 2 tomines; el Capitán Juan García, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, le debe 12 pesos, 4 tomines, entre otras deudas. Como bienes tiene la casa de su morada, 30 mulas aparejadas, 6 yeguas de vientre, un mulato esclavo llamado Juan, de 16 años más o menos. Nombra por su albacea a su mujer, a Antonio Cardeña y a José Ortiz, todos vecinos de este pueblo, y como herederos universales a sus hijos.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, de la misma vecindad, 2, 431 pesos 4 tomines, mismos que su marido le debía desde el 5 de marzo de 1720, los cuales se da por entregado a su voluntad.