El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, dijo que Diego de la Torre Arnate en cláusula de testamento, lo nombró a él y a otros por sus albaceas testamentarios como se hace constar, pero al tener otras ocupaciones dijo que se desiste y aparta de tal encargo.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, de la misma vecindad, viuda de Julián de Rivera, 541 pesos y 6 reales de oro común, mismos que se obligó a pagarle conjuntamente con Blas Fernández, del resto de otra escritura que su marido le otorgó por 2 431 pesos 4 reales, de cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
El Capitán Diego Cardeña, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Luisa de Zárate, viuda vecina del pueblo de Naolinco, una casa de madera techada de teja y otra choza inmediata a ella, ubicada en la calle de la plazuela de Nicolasa de Vargas, tiene 22 varas de frente y 55 de fondo, linda al oriente con solar de don Luis Fernández de la Flor y Pareja, al norte con solar de Nicolasa de Vargas y al sur con el de Diego Gómez, cuyo solar hubo por compra a Juana Severina de Quiroz. La venta se hace en 113 pesos 4 reales de oro común que le ha pagado.
Vicente José Cardeña, vecino y natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Antonio Cardeña y de Rosa María Jaimes, estando enfermo en cama y en su entero juicio, otorga su testamento donde hace las mandas acostumbradas. Declara que debe en compañía de sus hermanos 200 pesos al Licenciado Roldán, al Capitán José Robledano de Cardeña, don Luis Fernández de la Flor y Pareja y al Capitán Bartolomé de Castro lo que apareciera en sus libros de cuentas, entre otras deudas que tiene y le tienen. Cuenta con algunos enseres de casa. Nombra como albacea al Capitán José Robledano y a su madre Rosa María Jaimes y a esta última también la nombra su heredera universal.
Don Juan Montañés de la Cueva, vecino de este pueblo de Jalapa, como albacea y tenedor de bienes del Capitán don Luis Fernández de la Flor y Pareja de la Orden de Santiago, difunto, vende a don Gregorio Fernández Mantilla, vecino de este pueblo de Jalapa, unas casas de piedra y cal, cubiertas de teja, ubicadas en la Calle Real que va de Tecuanapa para los ingenios, linda por el sur con solar que fue de Miguel Ruiz, al norte con la citada Calle Real haciendo frente con la casa del Alférez Jerónimo de Acosta, al oriente con casa y solar de don Tomas de Campo y al poniente con casa y solar de los herederos de Nicolasa de Vargas, en la cantidad de 3, 100 pesos.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, Caballero de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido del Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia, 195 pesos de oro común mismos que le tocaron a Alfonso Ortiz, demente en la casa de los oratorios de San Hipólito de la Ciudad de México y dicha cantidad la recibe en depósito por el tiempo de la demencia o vida del mencionado Alfonso y a la disposición y voluntad de la real justicia por la que se obliga a pagar los réditos al Prior que lo fuere del Hospital.
El Capitán Luis Fernández de la Flor, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a Diego de Pren y Castro, cargador de la presente flota, residente en la Ciudad de México, para que en su nombre pida, reciba y cobre al Capitán de Caballos Corazas Antonio Osorio, vecino de México, la cantidad de pesos de oro que paran en su poder por muerte de Lorenzo Osorio, su hermano, de quien fue albacea don Antonio de Parga.
Luis Fernández de la Flor y Pareja, caballero de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Ciudad de Alcalá de Henares en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Fernández de la Flor y de Catalina de Pareja, difuntos, otorga su testamento como sigue: fue casado con doña Teresa García del Brocal, vecina que fue de la Puebla de los Ángeles, durante su matrimonio no tuvieron hijos, y quedó como albacea y heredero de su mujer, cuyo legado es de 500 pesos para una niña huérfana que se los debe dar cuando tome estado. Fue albacea de Antonio de Vargas, quien dejó 300 pesos de caudal que paran en la tienda que tiene en este pueblo y son para Catalina María. Tiene entre sus bienes 621 pesos que por el resto de una escritura le debe don Fernando Niño de Córdoba con hipoteca de 11 o 12 esclavos bozales que están en el ingenio Grande nombrado La Santísima Trinidad. Tiene también un mulato esclavo llamado Manuel, manda se venda. Declara que la tienda que tiene en este pueblo la puso con Antonio de Herrera, a quien no se pidan cuentas más que las que dé y se pague lo que conste en el libro de caja. Deja hecha una memoria firmada a la cual se le debe dar entero crédito y cumplimiento como si fueran cláusulas de testamento. Nombra como albaceas testamentarias al Capitán Bartolomé de Castro y a Antonio de Herrera.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que el Alférez Antonio de Parga, difunto, le dio poder para hacer su testamento y lo nombró albacea, tenedor de bienes y como heredera nombró a su alma; en virtud de dicho poder otorgó el testamento en forma ordinaria y para mayor fuerza y firmeza se ha de servir recibir información sobre el otorgamiento de dicho poder con los testigos que se hallaron a él y con vista de ella declararlo por escritura pública interponiendo para ello su autoridad y decreto judicial.
Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.