Don Antonio de los Santos, Alcalde de Santiago Platanala, sujeto a San Juan Quimistlan, Jurisdicción de San Juan de los Llanos, don Nicolás Tolentino y don Santiago de la Cruz, Oficiales y naturales de dicho pueblo, otorgan poder especial a don Joaquín de Aragón, vecino de Texcoco, en el Arzobispado de México, para que comparezca ante el Virrey o la Real Audiencia de esta Nueva España, donde solicite se les otorgue la merced de autorizar la realización de cabildos y elecciones en dicho pueblo para elegir Gobernador y Oficiales de República.
María Pérez, vecina de este pueblo, vende a José Rodríguez, un solar que hubo y compró de María Sandoval, viuda de José de Medina, el cual linda por el oriente con la calle que va hacia la casa de Luis de Guevara, y por el norte con solar que le vendió a Domingo Galindo callejón en medio, que tiene una brasa de ancho, y por el sur con tierras de Zapata en que tiene casa Antonio de los Santos y tiene de frente el dicho solar 34 varas y de fondo 36 por donde linda con tierras de los indios de este pueblo. La venta la hace al precio de 12 pesos, libre de hipoteca.
Juana de Orantes, vecina de Jalapa, viuda de Antonio de los Santos, dijo que en su casa ha criado a Gertrudis del Barrio, parda libre, hija legítima de Francisco del Barrio y de Feliciana Hernández, de la misma vecindad, a quien le hace gracia y donación del solar y casa en que vive, que heredó de sus padres y abuelos, ubicada en la Calle Real que sube de la Plaza Pública, mide 33 varas de frente y 45 de fondo, colinda al oriente con casa y solar de Pascuala Veneroso, al norte con solar y casa de Ana Bermúdez, al sur con casa y solar de Manuel Vázquez Rincón. La donación se hace libre de empeño, hipoteca y cualquier otro gravamen, en virtud de no tener herederos.
José Antonio de los Santos, vecino del pueblo de Jalapa y de oficio arriero, se constituye en fiador y principal pagador de su hermano, Patricio Francisco, preso en la cárcel por una deuda de 67 pesos que tiene con don Lucas José Barradas, obligándose el declarante a cubrir dicho adeudo en el plazo de 3 meses.
Bernardino Sandria, hijo legítimo de los difuntos Agustín de Sandria y de Felipa de la Cruz, vecino de la jurisdicción de la Antigua Veracruz y residente en el pueblo de Jalapa, casado en primeras nupcias con Antonia de los Santos, y en segundas nupcias con Dionisia Antonia Irigoyen, a quien le otorga poder para testar, nombramiento de albacea y heredera.
Francisco de los Santos, natural de Santa María de Carracedo, Arzobispado de Santiago de Galicia, hijo legítimo de Antonio de los Santos y de Francisca de Canabal, otorga su testamento donde declara lo siguiente: tiene como bien la casa donde vive y en ella una tienda de mercader; dicha casa tiene sobre sí 2 mil pesos de principal que pertenecen a los censos de Diego Basilio de Somoza, vecino de San Martín; tiene un rancho arrendado a don Juan de Estrada en términos del pueblo de San Martín. Declara ser casado con María Josefa de Velasco, natural de la Ciudad de México y residente en el pueblo de San Martín. Asimismo declara deberle 3, 963 pesos a la viuda del Capitán Juan Díaz de Posadas, vecina de México, a don Luis José Chacón 2, 000, a José Sagardi, Contador Mayor de la Aduana, 600; a Pedro Carrasco 350, y otras deudas menores que están relacionadas. Nombra como albacea a don Juan de Zea Marino y Lamas, vecino de Pachuca, a don Pedro Bermúdez, vecino de México, a su mujer María Josefa de Velasco, y a Antonio Cabello, vecino de Jalapa.
Don Jerónimo Francisco, Gobernador de San Andrés Tlalnehuayocan; don Lorenzo Juan, José Juan, Alcaldes; Antonio de los Santos y José Antonio, Regidores, dijeron mediante Pedro Calderón, intérprete, que en cumplimiento de lo mandado sobre que haya escuela en todos los pueblos, se obligan a dar por 3 años a Miguel de la Torre, vecino del pueblo de Jalapa, 80 pesos en cada uno, más doce fanegas de maíz, un huevo por semana cada muchacho y él se compromete a tener la escuela para enseñarles la lengua castellana, la doctrina, a leer y escribir.