Antonio de Acosta, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, otorga su testamento donde declara que tiene entre sus bienes: la casa con solar de su morada hecha de madera y zacate, 8 reses, 4 yeguas de vientre, 2 caballos mansos, 5 yuntas de bueyes mansos, una mula y un macho. Declara ser casado con Magdalena de la Cruz con quien no tuvo hijos y por tanto la nombra albacea y heredera.
Agustina de Acosta, parda libre, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, mujer legítima de Juan Manuel de León, otorga su testamento donde declara que al contraer matrimonio no trajeron caudal alguno y ella tenía como hija natural a María de la Candelaria; la casa que habitan no es de ella sino de su hija; declara tener 3 esclavos negros nombrados María de Guadalupe, que está en servicio con su hija, Antonio y Juan Jerónimo que están con ella pero pertenecen a su hija. Tiene una casa que compró con Sebastián de Sandi, fundada en el solar que fue de don Diego del Moral, cacique y principal de los naturales de este pueblo, ubicada en la calle que va a la Ermita de Santiago y después compró el solar del que nunca se le dio escritura. Nombra por heredera universal a su hija, y como albaceas a la misma y a Juan Manuel de León
El Alférez Jerónimo de Acosta, vecino y natural de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, difuntos, casado con Josefa Lorenza de Rosas, difunta, natural y vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de José Rosas, difunto y de María de Zárate, viva, otorga poder para testar al Capitán don José Robledano de Cárdeña, vecino de este pueblo, en compañía de su hijo José Antonio, nombrándolos albaceas, y al Capitán Robledano como curador y tutor de sus hijos, Ana María de 22 años, José Antonio de 21 años, Eugenio de 14 años y Luciana de 12 años, todos legítimos a quienes designa herederos universales.
Jerónimo de Acosta, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, natural y vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder para testar a Lorenza Josefa de Rojas, su legítima mujer y a don Manuel de Medina Caraveo, de la misma vecindad, para que después de su fallecimiento ordenen su testamento en la forma en que les tiene comunicados. Declara que cuando se casó, su mujer no trajo dote y no tuvieron hijos, cuenta con alrededor de 1, 000 pesos en 2 atajos de mulas aviadas de lo necesario. Nombra por única heredera a su mujer.
Jerónimo de Acosta, vecino y natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta y María de Salazar Romero, otorga poder para testar a su legítima mujer Josefa Lorenza de Rosas y a José Robledano de Cardeña, declarando que contrajo matrimonio con la mencionada Josefa Lorenza, quien trajo como dote 1, 000 pesos en alhajas, ropa de vestir y reales, por los cuales no le dio recibo. Entre sus bienes se encuentra una casa que compró. Nombra como albacea a su mujer y a José Robledano, y como herederos a sus hijos.
Juana de Acosta, mujer legítima de Bernardo Núñez, y Antonio de Acosta, hijos naturales de Isabel de Acosta, difunta, dijeron que como hermana de María de la Candelaria, unos y otros siguieron diferentes pedimentos sobre un pedazo de solar eriazo que quedó como herencia de su madre, ubicado en la calle que sale de Jalapa, haciendo frente con casa de Nicolás Luis y de Ana de Quiroz, al poniente colinda con casa que fue de Magdalena del Moral, al oriente con solar que quedó de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, al norte con solar y casa que fue de Ana Francisca de Vargas. Los derechos de entierro los pagó su tío Jerónimo de Acosta, gastando 65 pesos y éstos quieren hacer pago con el valor de dicho solar, en que no convino María de la Candelaria y se desistió de su parte, quedando entre Juana y Antonio la satisfacción de esa cantidad, por tanto otorgan haber recibido de su tío Jerónimo de Acosta 65 pesos en reales.
El Sargento Juan Romero de Acosta, \"alías\" Terrazas, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y María de Salazar Romero, otorga su testamento donde declara deber a algunas personas, manda se les paguen; tiene como bienes la casa de su morada con una troje, 3 yuntas de bueyes, 3 caballos mansos, 4 yeguas, 2 mulas de carga, entre otros bienes. Declara ser casado con Mariana Terrazas, quien no trajo dote alguna. Deja como albacea testamentaria a su mujer y como herederos a sus hijos.