Isabel López Ruiz Matamoros, vecina del pueblo de Jalapa, mayor de 25 años, dijo que por el amor que le tiene a su sobrino el Alférez Agustín Velázquez, le hace gracia y donación de un solar que obtuvo por herencia de Juan López Ruiz Matamoros, su padre, que mide 192 varas de frente y 128 de fondo, cuyas colindancias son con solar de María Soltero, con el callejón que baja hacia el molino, con solar de Lucía Terrazas, con solar de las Ánimas y con tierras de doña Aldonza Clara de Vargas.
Ana Suero Zavala e Isabel López Ruiz Matamoros, hermanas mayores de 25 años, como herederas legítimas de Juan de Francisco y de Ana López Ruiz Matamoros, otorgan poder especial al Alférez Agustín Velázquez, nieto de Ana Suero Zavala y sobrino de Isabel López Ruiz Matamoros, vecino del pueblo de Jalapa, para que en su representación reciba y cobre a Ana María de Soleman la parte que les toca de los bienes que quedaron por muerte del Capitán Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino que fue de la Ciudad de la Nueva Veracruz.
Ana Suero Zavala, vecina del ingenio de Pacho, hija natural de Andrés Suero y de Ana Zavala, difuntos, otorga su testamento donde declara no haber sido casada y tuvo como hijos naturales a Francisca Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Juan , Francisco y Ana López Ruiz Matamoros, fallecidos, e Isabel López Ruiz Matamoros, viva. Como bienes dice tener una hacienda de ganado mayor en la Antigua Veracruz, algunas piezas de esclavos, entre ellos una negrita llamada Josefa de entre 12 y 14 años, que era de su hija y que antes de morir le pidió que le diera libertad, por tanto se la otorga para que goce de ella; tiene otras 2 esclavas negras: una llamada Nicolasa y la otra María Elena, las cuales se las deja a su hija Isabel para que las tenga por el resto de su vida y después les conceda libertad. Asimismo tiene la casa que habita. Nombra como albacea y heredera universal a su hija Isabel y por tenedor de sus bienes al Alférez Agustín Velázquez, su nieto, hijo de Francisca Zavala.
El Alférez Agustín Velázquez como principal, e Isabel López Ruiz Matamoros, su tía, como fiadora, dijeron que María Rodríguez, viuda que fue de Juan Martín de Abreu, impuso 200 pesos de principal a censo redimible sobre una casa ubicada en la Calle Real a favor del Convento del Señor San Francisco de este pueblo, cuyo principal tiene redimido el Regidor Luis de Monterde y Antillón, de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, por haber entrado en posesión de la casa y el principal se haya en reales efectivos en poder de Diego de la Torre Arnate, Síndico actual del Convento, con quien tiene ajustado el recibirlos a censo redimible pagando los réditos del 5% en cada año y en su virtud otorgar escritura a favor del Convento. De esta forma, imponen a favor del Convento y en su nombre al Síndico actual, 10 pesos de oro común de censo en cada año que cargan sobre todos sus bienes, especialmente sobre un solar ubicado en este pueblo y una casa de pared con techo de teja que colinda con el aguaje que llaman de Techacapa, por otro lado con solar de Juan Rodríguez, con solar de Juana Agustina, y por otro lado con solar de indios. Asimismo hipotecan lo referido por el que pagarán 5 pesos en julio de este año y los otros 5 al cumplimiento el 14 de febrero del próximo año.
Agustín Velázquez y María Rodríguez, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que han tratado que José Antonio de Santa Ana se case con Gertrudis Margarita Velásquez Zavala, su hija legítima y para que tenga efecto y sustenten sus obligaciones, le prometen por dote 12 yeguas con 1 caballo, 6 caballos mansos, 10 vacas, la mitad de la casa en que viven con la mitad del solar, bajo los linderos que contiene la escritura cargada con 200 pesos de censo; entregar a su hija vestida; los bienes los entregarán cuando tenga efecto el matrimonio. Él por su parte, manda en arras prometer nupcias a Gertrudis Margarita, 200 pesos que se consignan en el rancho de labor que posee en términos de este pueblo para que gocen de los privilegios.
Francisca Suero Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Agustín, María y Lorenza Velázquez, \"alías\" Zavala todos hermanos e hijos del mencionado Bernardo, dijeron que vendieron a Sebastián Barradas, de la misma vecindad, una casa y solar que quedó entre sus bienes en 600 pesos, de los cuales cupieron a Francisca Suero 300, y los otros 300 a Bernabela, su hermana, vecina de la Veracruz, como sus herederas, cuya venta se hizo con obligación de pagarla a plazos, por lo que ahora reciben 540 pesos de oro común, 300 de ellos Francisca y los 240 restantes Agustín, María y Lorenza, por cuya cantidad otorgan recibo.
Isabel López Ruiz Matamoros, soltera vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Juan López Ruiz Matamoros, difunto, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a doña María de Thormes ciento y tantos pesos; debe a Lorenzo Meléndez hijo de Ana Dorantes, 2 becerros. Entre sus bienes tiene la casa en la que vive, una mitad es de ella y la otra de Francisca Zavala, su hermana, con quien esta convenida de que después del fallecimiento de las dos, sea para el convento con el cargo de que cada año se digan seis misas rezadas; tiene vacas, yeguas, potros y caballos que están en el rancho de San Diego en tierras de los Cadenas; asimismo tiene dos esclavos, a quienes les da un solar de los tres que tiene y un colchón, les otorga la libertad con la calidad de que esté subordinado a su sobrino para que lo eduque y lo ponga a oficio hasta que pueda gobernarse. Nombra como albacea a su hermana Francisca Zavala y al Alférez Agustín Velázquez su sobrino, a este último también lo nombra como su heredero universal.