Cristóbal de Lozana Salazar, vecino y mercader de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, 440 pesos de oro común, precio de un negro esclavo llamado Andrés, de tierra Anxico, 10 meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
El capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, vende a Diego González, vecino de Jalapa, un negro esclavo llamado Andrés, de nación Angola, de 20 años de edad, enfermo de viruelas, alma en boca, sin asegurarlo de cosa alguna, por el precio de 250 pesos de oro común.
Diego González, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, 162 pesos de oro común que restan de 250 pesos, precio de un esclavo negro enfermo de viruelas, llamado Andrés, ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Pedro de Sierva, mercader, residente en este pueblo, se obligó a pagar a Gonzalo de Córdova[Gonzalo de Córdoba], vecino de Jalapa, 280 pesos de oro común, que restan del precio de un esclavo negro llamado Andrés, de nación [tierra] Angola, en esta manera: 90 pesos para dentro de 30 días, y los 190 pesos restantes, para fin del mes de septiembre del presente año.
Alonso Guilarte, vecino de esta provincia, por las muchas buenas obras que ha recibido de su sobrino Mateo Guilarte y el amor que le tiene, le hace gracia y donación de un negro llamado Andrés, de tierra Angico, de 22 años de edad.
El capitán Alonso de Quesada, vecino de la Isla Margarita, vende a Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, una negra llamada Cristina, de 30 años edad, con un hijo suyo nombrado Andrés, criollo de la Margarita, ladino, de 15 años de edad, con las tachas que tuvieren, por el precio de 720 pesos de oro común, madre e hijo horros de alcabala.
Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Alonso de Quesada, vecino de La Margarita, 720 pesos de oro común, precio de negra llamada Cristina, de nación Angola, y de un negro nombrado Andrés, su hijo, criollo, de 15 años de edad, para fin del mes de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar nombrado La Santísima Trinidad, se obligó a pagar a Rodrigo Alonso Mejía, vecino de la ciudad de Cumaná, 1550 pesos de oro común, precio de una negra llamada Victoria con tres hijos suyos nombrados Juan, Andrés(sic) y Pascuala, de diferentes edades, para fin del mes de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
El capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, vecino de La Margarita, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, un negro llamado Andrés, de 22 años de edad, de nación Angico, bozal, con las tachas que tuviere, por el precio de 440 pesos de oro común, horros de alcabala.
Boecio Gutiérrez, beneficiado de Tlacolula, vende a don Alonso García de Santiago, mercader, un esclavo negro llamado Andrés, de más de cuarenta años, y catorce mulas y machos, 772 pesos de oro común.