El Capitán Pedro Fernández de Santillán, Caballero de la Orden de Santiago, otorga poder especial a don Bartolomé de Gálvez Corral, de la misma Orden de Santiago y al Capitán Alonso Gil Moreno, vecino de la Ciudad de Guatemala, para que lo que uno empiece el otro lo termine, y para que en su representación comparezcan ante los jueces y justicias del Reino de Guatemala y pidan la escritura de testamento de Juan de Urquía u otra cualquier disposición que hubiere hecho al fallecer en el navío que venía del Perú en septiembre de 1702.
El Sargento Mayor don Pedro Pablo Sánchez López de los Arcos, natural del lugar de Ybros [Ibros] en el obispado de Jaén en los reinos de Castilla y residente en esta villa de Córdoba, hijo de Fernando López y de doña Lucía de los Arcos, difuntos, otorga su testamento en la forma siguiente: Manda que su cuerpo sea amortajado con el [hábito y cuerda de San Francisco] en la sepultura y entierro que a sus albaceas pareciere. Nombra por albaceas y tenedores de bienes a don Tomás de Lortia, vecino de la Veracruz, a don Pedro Fernández de Ves y Segura, a don Gaspar Rendón, a don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa de Córdoba, a don Manuel Miguel y Cata Roja, a don José de Zárate, vecino de la Puebla de los Ángeles, al [General] de la Caballería don Bartolomé de Gálvez Corral [roto], y a don Antonio de Alabar, de la ciudad de Santiago de Guatemala, a todos insolidum les da la facultad para que entren en sus bienes [roto]. Nombra por sus herederos a [roto] don Manuel Miguel y Cata Roja y a falta de éste a cada uno de los albaceas a como están nominadas. Les delibera el poder y facultad que de derecho se requiere [roto] y revoca cualquier otro poder para testar.
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