Don Manuel Fernández, don Cristóbal Fernández, don Ignacio Clemente Fernández, doña Teodora Fernández y doña María Fernández, hermanos, hijos legítimos y herederos del Capitán don Antonio Fernández, Labrador y vecino del Valle de Huamantla, y de doña Elena de Malpica, hija legítima del Capitán don Juan de Malpica y de doña Catalina de Borboa, difuntos, otorgan poder general a don Nicolás Dávalos y Rayo, Agente de Negocios en el Real Palacio de México y Contador del Juzgado General de Bienes de Difuntos, y por su ausencia al Licenciado don Miguel de Irusta, Clérigo Presbítero y Abogado de la Real Audiencia, para que cobren la parte que les toca de la herencia por parte de los Malpica.
El Capitán don Isidro Salgado, vecino y labrador de la jurisdicción de Jalacingo, en el pueblo de Perote, en nombre y con poder del difunto Capitán Don Juan de Malpica, realiza testamento del citado difunto, en el cual nombra como albacea, tenedor de bienes y tutor al declarante, y como herederos universales a doña Ángela de Malpica y doña Elena de Malpica, hijas de su primer matrimonio, junto con tres hijos menores de su segundo matrimonio.\r\n
El Capitán Juan de Malpica y Catalina de Borboa, su legítima mujer, vecinos y labradores en el Desierto de Perote, otorgan poder especial al Bachiller Tomás de Malpica, su hijo legítimo, para que en su representación funde una capellanía de 3 mil pesos de principal y por ellos 150 pesos de réditos en cada año, instituidos sobre las haciendas de labor expresadas en el testimonio de sus aprecios, asimismo para que con derecho presente las fuerzas, vínculos y requisitos para su validación con llamamientos de capellanes propietarios, interinos con sus vacantes y patronos, nombrando a Tomás de Malpica como primer capellán para que se ordene a título de ella con el cargo de decir las misas rezadas en cada año, y cumplidos los 25 años que el derecho dispone y no habiéndose ordenado de eclesiástico, entren en posesión de la capellanía sus nietos, hijos de Ángela y Elena de Malpica.