Ángela Cortés, hija legítima de José Cortés y María Rodríguez, difuntos, soltera vecina del pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara tener como bienes suyos la sala de la casa donde vive que heredó de su madre en concurso de sus hermanos, una esclava negra nombrada María Isabel, de 38 años. Tiene como hijos naturales a Josefa, viuda, a Juan José de 27 años, y a Antonio Javier de 19 años. Nombra como albacea a su hijo Juan José y a José de Acosta, y como herederos a sus hijos por partes iguales.
María Rodríguez, viuda de José Cortés, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de Jácome Vela y de Mariana Hernández, otorga su testamento donde declara fue casada con José Cortés con quien tuvo 3 hijos, al tiempo de casarse no trajeron bien alguno. Entre sus bienes se encuentra la casa de su morada, a María Isabel, esclava de 27 años más o menos y a su hija Antonia de la Rosa, mulata esclava, de 13 años. Nombra como albacea testamentaria y tenedora de sus bienes a Gertrudis Cortés y a Ángela Cortés, su hijas, y como herederos a sus 3 hijos.
Mariana Cortés, hija legítima de José Cortés y de María Rodríguez, natural de Jalapa, ordena su testamento; declara tener como bienes la casa de su morada, una esclava llamada María Isabel, José Cayetano de 8 años y a Antonia de la Rosa de 6 años, hijos de su esclava María Isabel a quien deja sujeta a servidumbre para que ayude a su madre hasta que muera y después podrá pagar 200 pesos por su rescate y con ello se le digan algunas misas rezadas; manda que su esclavo José Cayetano se ponga como aprendiz de oficio y cuando tenga edad suficiente, quede libre de toda sujeción. Nombra como albacea testamentaria y heredera universal a su madre María Rodríguez. \r\n
Don Juan Miguel Rincón, vecino de Perote en esta jurisdicción, vende a don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, una esclava mulata prieta nombrada María Isabel de 19 años, en el precio de 200 pesos.
Mariana Cortés, natural de Jalapa, hija de José Cortés y de María Rodríguez, estando enferma pero en su entero juicio, ordena su testamento donde declara tener como bienes: una negra llamada María Isabel esclava de 25 años más o menos con 2 hijos, José Cayetano de 9 años y Antonia de la Rosa de 6, la casa de su vivienda de cal y canto cubierta de teja con el solar que le pertenece. Nombra por su albacea y heredera universal a María Rodríguez, su madre. Revoca y anula cualquier otro testamento o codicilio que antes haya hecho.
María Rodríguez, parda libre, vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder a don Juan Miguel de Monsava, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su representación venda a José mulato prieto esclavo y criado en su casa, de 15 años, hijo de María Isabel su esclava, y otorgue la escritura correspondiente. El esclavo se halla libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de ningún vicio, defecto ni enfermedad.