Luis Fernández de Ulloa, Antonio de Herrera, Juan José de Thormes, Pascual de Castro, el Alférez Laureano Fernández de Ulloa, don José de Torquemada, Diego de Castro, Diego Domínguez, entre otros vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder a don Lorenzo de Richarte, vecino de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, eclesiásticos y seglares, demandando y defendiendo de cualquier comunidad y persona particular, así también para que demande, responda y demás autos judiciales y extrajudiciales que convengan.
Manuela Infante, mujer legítima de Juan Manuel Villegas, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que a más de tres años que su marido se ausentó y se halla sin ningún socorro; solicita se le conceda licencia para vender un solar que posee en este pueblo con 20 varas de frente y 10 de fondo, para después comprar otro más grande donde pueda tener sus animales para mantenerse, a quien se le concede la licencia; y usando de ella otorga que vende a Pascual de Castro, de la misma vecindad, el mencionado solar que linda al frente con la cerca de la casa y solar de Bartolomé de Castro, callejón en medio y por un costado con solar del comprador, cuyo terreno heredó de Inés de Castro Infante, su madre. La venta se hace en 48 pesos que se da por recibido.
María de Chávez, hija legítima de Lucas de Chávez y de Micaela de la Peña, difuntos, vecina y natural del pueblo de Jalapa, estando enferma en cama en su entero juicio otorga su testamento, donde hace las mandas acostumbradas: tiene entre sus bienes unos gananciales, así como la parte que heredó de su madre. Declara fue casada con Pascual de Castro, y al tiempo de casarse ninguno de los dos tenía caudal alguno. Nombra como albacea y heredero a su marido.
El Capitán Bartolomé, Benito, Pascual, y Diego de Castro, Antonio Barradas y Margarita de Castro, Manuel Vázquez Rincón y María de Castro, Lucas Francisco de Ayala y Teresa, Josefa y Juana de Castro, como hijos legítimos y herederos que quedaron de Francisco de Castro y de María de Medina, cuyos bienes han aceptado con beneficio de inventario, se hace la tasación de bienes que suman 1, 800 pesos 49 y 3 reales, de los cuales se restan 263 pesos y un real de los funerales y deudas, quedando partibles 1, 586 pesos 4 reales, estando todos conformes con la partes y porciones que les tocaron.
Magdalena Josefa de la Higuera, viuda de Gregorio García Cortés, vecina del pueblo de Jalapa, vende a Pascual de Castro, de la misma vecindad, una mulata nombrada María de Guadalupe, que será de 35 años, que compró a Jacinto López de Robles, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz el 21 de mayo de 1706. Dicha esclava esta libre de empeño, enajenación e hipoteca, y no la asegura de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común que por su valor le ha entregado.
José Antonio de Acosta, mercader y vecino de este pueblo de Jalapa, vende al Alférez Laureano Fernández de Ulloa, vecino de este pueblo de Jalapa, una casa construida de piedra y lodo cubierta de teja, incluyendo un solar y que mide 26 varas de frente y 53 de fondo, linda al frente con la Calle Real que va de la plaza para el Camino Real de la Veracruz, y con casas de Diego de Castro y Pascual de Castro, por el fondo con solar y casa de María de Acosta, por el sur y por el oriente con casa de don Diego de Castro y Gamboa y por el poniente con casa del vendedor, por el precio de 446 pesos y 5 reales.
Petrona Josefa de Castro, mujer de Cristóbal Francisco García, vecina de este pueblo, heredera de Pascual de Castro, y Diego de Castro, padre, albacea y heredero de José de Castro, difunto y tenedor de bienes que fue de dicho Pascual de Castro, otorgan que han de cumplir con lo establecido en esta escritura que es la distribución de los bienes de José de Castro.
Adrián Rodríguez, Alcalde actual del pueblo de San Lorenzo Serralbo [Cerralvo] de negros libres, jurisdicción de esta villa de Córdoba; Carlos Manuel y Juan [ilegible], Regidores; José de Rosas, Escribano de la comunidad; Domingo Ronzón, Lázaro [Hernández], Pascual de Castro, Vicente [ilegible] y Juan Ronzón, Alcaldes pasados; Gregorio [ilegible], Miguel Jacinto, Pascual de Contreras, Diego de los Reyes y Marcos de la Mota, todos vecinos de dicho pueblo, por ellos y por los demás vecinos, con licencia del alcalde mayor de esta villa de Córdoba, otorgan en arrendamiento a Felipa Josefa Largache, mulata libre, el mesón que poseen en el dicho pueblo de San Lorenzo de comunidad, con tres cuartos, caballerizas y cocina, por tiempo de un año a partir del día dos de noviembre próximo, por precio de 50 pesos al año y con las condiciones siguientes: si el mesón necesita aliño y reparo para el alojamiento de los pasajeros, lo han de hacer los otorgantes luego que sean requeridos por la dicha Felipa Josefa Largache, y caso que no lo hagan, lo hará la susodicha con el producto de dicho arrendamiento, de que le ha de dar parte a uno de los alcaldes del pueblo; que cada semana del año haya de ser obligado un vecino del pueblo a traer el zacate para dicho mesón y se le pague su valor por la susodicha, de manera que entre los vecinos se repartan esa utilidad y que no sea solo uno el beneficiario, y en caso de no poderlo traerlo por falta de cabalgadura, pase a otro vecino; en caso que el pasajero o pasajeros tengan menester de cabalgaduras para transportarse a esta villa [ilegible] Veracruz, se le dé en la mejor forma, pagando el pasajero la cabalgadura o cabalgaduras y el tlayacan [sic] que lleve para su tornaviaje; que todos los pasajeros hayan de posar en dicho mesón como es uso y costumbre en las demás hospederías y mesones de esta cordillera, por estar prevenido de lo necesario, y en caso de que alguno se hospede en casa particular de dicho pueblo, el dueño de dicha casa se haya de gastar y comprar a la dicha Felipa Josefa Largache, las gallinas, pollos, huevos, maíces y zacate que tiene prevenido en dicho mesón para dichos pasajeros, porque de otra manera tienen corrupción dichos bastimentos y no cumplen los otorgantes con la obligación de hacerle bueno este arrendamiento, y no lo puedan mercar de otras partes sino fuere de dicho mesón, porque a la menor queja que diera la dicha Felipa, darán noticia al alcalde mayor para que le imponga las penas que corresponden.
Don Pedro de Senande, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Gabriel de Arteaga, vecino de la Nueva Veracruz, una casa, que don Bartolomé de Castro heredó de su mujer Sebastiana María de Zamora, ubicada en este pueblo, labradas de cal y canto, techadas de tejas, linda al sur con la Calle Real que sale de esta plaza para la Nueva Veracruz, al oriente con casa y solar que fueron de Pascual de Castro y hoy son de Cristóbal García, al norte con un callejón y solar de la casa que fue de Francisco Ibáñez y ahora es de don José Tavera, y con casa y huerta de Bartolomé Salvo, al poniente con casa y solar que fue de Juana de Castro, dicha venta la hace al precio de 5,348 pesos 7 reales, 5, 048 pesos y 7 reales que le han pagado de contado, los restantes 300 están cargados sobre dicha casa a favor de una capellanía.
Petrona Josefa de Castro, vecina de este pueblo, mujer de Cristóbal Francisco García, como heredera del difunto Pascual de Castro, se le adjudicó por bienes una casa en este pueblo, ubicada en la Calle Real que sale de la plaza para el Camino Real de la Veracruz, linda por el frente con dicha calle y por el fondo con solar de los herederos de Agustina de Acosta, al oriente con casa de Diego de Castro y al poniente con callejón que llaman de Ibáñez, cuya adjudicación y herencia tiene aceptada con el cargo de reconocer el censo principal de 120 pesos a favor de la cofradía de la Benditas Ánimas del Purgatorio.