El Capitán don Bartolomé de Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Alférez don Juan Miguel García Monzaval, para que venda un esclavo negro atezado, de nombre Nicolás Patricio, de 17 años, en el precio que convenga.
El Capitán Juan Mateos Yáñez, vecino del puerto Sanlúcar de Barrameda en los Reinos de Castilla, residente en Jalapa, con poder de Juan Vázquez Rico, vecino de la Ciudad de México, como albacea y tenedor de bienes de Antonia de la Cueva, viuda que fue de Miguel Romero, también tutor y curador de Clara Romero, hija legítima y heredera de los susodichos, otorga que ha recibido del Capitán Bartolomé de Castro, mercader de Jalapa, 423 pesos de oro común; 200 pesos le entregó Juan Miguel García Monzaval, y los 223 pesos que el Capitán Bartolomé de Castro debía a dichos bienes por carta orden de Juan Vázquez Rico.
El Capitán Juan de Malpica, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende al Alférez Juan Miguel García Monzaval, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una casa baja de cal, piedra, barro y techada de teja con su solar, ubicada en la Calle Real que de la Plaza Pública sube al camino [Real] de México, bajo los linderos que se expresan en los títulos que entrega; cuyo solar hubo de los herederos del Alférez Sebastián de Flores Moreno. La venta se hace en 3, 000 pesos de oro común con 1, 500 situados y cargados a favor de la capellanía que administra el Doctor José Joaquín de Flores Moreno.
Don Mateo de Arcila y Lizarralde, vecino de este pueblo de Jalapa, informa haber comprado unas casas a don Juan Miguel García Monzaval, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz; sobre las cuales están cargados 1, 500 pesos de censo principal, con réditos de 5 % en cada año.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, en nombre y con poder de don Juan Miguel García Monzabal, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, vende a don Mateo de Ávila Estrada, vecino del pueblo de Jalapa, una casa baja de cal, piedra y en algunas partes de barro y piedra, techada con teja con un solar, ubicada en la Calle Real que sube de la plaza para el camino [Real] hacia México, en el precio de 3, 500 pesos de oro común, de los cuales 1, 500 están destinados como impuestos a favor de la capellanía que sirve y goza José Joaquín de Flores Moreno, Abogado de la Real Audiencia y vecino de la Ciudad de México.
José Cabello, vecino de este pueblo de Jalapa, con poder de su difunta esposa María Nicolasa Díaz de la Cueva, vende al Capitán Don José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 7 varas de frente y 25 de fondo, que por el frente linda con la calle y casa del Alférez Don Juan Miguel García Monzaval, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, por el norte con casa del dicho comprador, por el fondo y otro costado con casa y solar que heredo de sus padres, la vende libre de tributo, hipoteca y otro cargo en 70 pesos y 8 reales.
Don Juan Miguel García Monzaval, residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Eugenio Felipe Lozano, Escribano Real y vecino de dicho pueblo, para que comparezca ante don Pedro Carrasco, Oficial Real de las Cajas de Veracruz, donde prosiga su defensa en todos los autos y obligaciones judiciales que se le requiera.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder a Lucas Francisco de Ayala, su cuñado, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su nombre y representación reciba y cobre a Juan Miguel García Monzaval, de la misma vecindad, 711 pesos y 4 reales de plazo cumplido.
Don Mateo de Arcila Lizarralde, vecino de este pueblo y apoderado de don Juan Miguel García Monzaval, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz; compró a don Bartolomé de Castro, vecino de este pueblo, una casa baja de cal y piedra con un solar, ubicada en la Calle Real, con un gravamen de 1, 500 pesos, a favor de cierta Capellanía, obligándose a pagarle 2, 000 pesos restantes, de un total de 3, 500 pesos, para el mes de enero del año próximo.
Ana María de Monzaval, vecina de este pueblo, otorga poder para testar a su hermano el Alférez Juan Miguel García Monzaval, vecino de Veracruz, para que haga y ordene su testamento, en donde lo nombra albacea y como herederos nombra a sus hijos.