El Capitán Fernando Domínguez de la Oca, el Alférez Juan Pérez de Medina, Francisco Fernández de Velasco, Francisco Becerra, Francisco López, Diego Pérez Toledano, Jerónimo Valdéz, Manuel Martínez, Rodrigo de Chávez, entre otros vecinos de Teziutlán, habiendo acordado según les conviene a todos de mancomún y en nombre de su provincia, otorgan poder especial al Doctor Carlos Bermúdez, Abogado de la Real Audiencia de México y Catedrático en la Real Universidad, para que en sus nombres parezca ante el Rey, sus Tribunales de Reales Alcabalas y pida sea servido de mandar que por el tanto que le tocó a esta provincia en el remate de las alcabalas que se le hizo a don Melchor Francisco Sánchez, se le den a esta provincia, y en caso negado, exprese agravios y pida se abra el remate hasta lograr que esta provincia sea beneficiada.
El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Clérigo, Presbítero domiciliario del Obispado de Puebla de Los Ángeles, Cura de este Doctrina de Tlacolula, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Antonio José de Arteaga, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en sus pleitos y causas civiles y criminales.
Francisco Fernández de Velasco, Cura de esta doctrina, solicitó que se mantuvieran en paz los naturales de este pueblo con los de la población nueva del Soldado, quienes andan en problemas de tierras, por lo que habiéndose presentado Andrés Domínguez, el Alcalde de la nueva población y Clemente Rodríguez, Domingo Jures, Alcalde de Jilotepec y Francisco Peña, apoderado de los naturales de dicho pueblo y gobernadores de Tlacolula y alcaldes de este pueblo, se dijo que, por poseer el pueblo del soldado tierras competentes para las sementeras, pastos y demás necesarias para el servicio y cultivo de los tributarios de aquella población y esta antigua que sirven para mantenimiento de los naturales del pueblo de San Salvador en las mismas que antes tenían quedan desembarazadas, por lo que se les dijo que se quedan como antiguamente estaban quedándose entre los 2 pueblos una buena hermanable y recíproca correspondencia.
Pedro Sánchez Lobato, español y vecino de esta jurisdicción, declaró bajo juramento que estuvo presente cuando el Licenciado don Francisco Fernández de Velasco dictó su memoria al Bachiller don Antonio Carreto, Presbítero Subteniente en el Curato de Tlacolulan, además dijo que en el lugar también se encontraban el Brigadier don Diego Francisco de Arteaga y Esteban de Mendoza, Escribano de los naturales del pueblo de Tlacolulan. Por último, dijo que dicho Fernández de Velasco se encontraba en su entero juicio y que por lo inesperado de su muerte fue imposible llamar al escribano y a otros testigos.
Don Francisco Fernández de Velasco, don Manuel Antonio Gómez, don Antonio García, Juan Antonio González, Miguel Parra, Manuel Ignacio de Herrera, Antonio Juárez, Francisco de Aburto, Antonio Martínez, Juan Antonio de Acevedo, y Juan José Vázquez, arrieros, labradores y oficiales de Gremios del pueblo de Teziutlán, por voz propia y la de los vecinos de dicho pueblo, otorgan poder general a don Diego González Díaz, don Francisco Fernández Velasco, don Manuel Antonio Gómez Salado y a don Antonio García, vecinos del mismo pueblo, para que los defiendan y demanden en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles, judiciales, eclesiásticos y seculares.
José Mariano Castellanos, natural y vecino de Teziutlán, debe y se obliga a pagar a don Francisco Fernández de Velasco, maestro herrador, vecino de dicho pueblo, la cantidad de 85 pesos y medio real que por liquidación de cuentas le quedó restando, pagándole 2 pesos cada semana hasta liquidar el total de dicha cantidad, y en su defecto ejecutará dicho pago don Francisco León, maestro herrador, vecino de esta Villa, a quien propone por su fiador.
El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura del pueblo de Tlacolulan, dictó una memoria a don Antonio Carreto, Teniente de Cura de esta doctrina, en la que se escriben sus últimas disposiciones; nombra como heredera de sus bienes a Josefa Pérez, mujer de Esteban Zapata, encargándole la crianza de dos huérfanos de nombres Jesús Antonio y Antonio.
Don Juan Antonio de Arce y Arroyo, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de esta jurisdicción y la de Jalacingo, revisó la memoria del Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, difunto cura del pueblo de Tlacolulan, y ordenó que quienes firmaron dicha memoria corroboren si les pertenece y si el citado cura estaba en su entero juicio al momento de dictar tal memoria.
El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura y Juez Eclesiástico de la doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Eclesiástica en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Josefa Pérez, mujer legítima de Esteban Vázquez, albacea y heredera del Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura del pueblo de Tlacolulan, solicita un juicio para que sea tomada en cuenta la memoria que dejó el citado Fernández como testamento a pesar de no haber sido escrito por un notario y presenciado por los testigos necesarios.