Miguel de Aviñón, vecino de la provincia de Jalapa, dona \r\n3000 pesos de oro común a Francisca de Valdéz, hija de Carlos de Sámano y de doña Luisa de Valdéz, los cuales podrá cobrar de la tercera parte a él perteneciente del Ingenio de Almolonga, como ayuda para el estado que sus padres le tuvieren a bien elegir.
Don Carlos de Sámano y Quiñones y su esposa, doña Luisa de Valdéz, vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia, para que en sus nombres pueda pedir, demandar, recibir y cobrar los pesos de oro común que les fueren debidos en esta Nueva España.
Doña Luisa de Valdéz, mujer de don Carlos de Sámano y Quiñones, vecina de Jalapa, se obligó, junto con su esposo, a pagar a Andrés de Güemes 676 pesos y 4 tomines de oro común, precio de ciertos fardos de mantas de Campeche que le compraron, para fines de julio del presente año.
Carlos de Sámano y Quiñones, y su esposa, doña Luisa de Valdés, dieron su poder cumplido a Antonio Ortiz del Castillo, maestro mayor de los puertos y fuerzas de Nueva España, para que en sus nombres pueda cobrar los pesos de oro común que le fueren debidos, y para representarlos en todos sus pleitos civiles y criminales.
El Lic. Don Alvaro de Sámano y Quiñones, clérigo, presbítero, vecino de la ciudad de México, residente en el ingenio de San Miguel de Almolonga que quedó por fin y muerte de sus padres Don Carlos de Sámano y Quiñones y Doña Luisa de Valdéz [y Arellano], declaró que desde 1625 ha sido administrador y capellán del citado ingenio, con cuyo trabajo se ha conservado e ido en aumento, así en esclavos como en pertrechos; pero debido a su precaria salud, decidió separarse de su administración y donó a su hermano Don Juan de Sámano y Quiñones la parte de la herencia que tiene en el ingenio de San Miguel Almolonga, y de los demás derechos como administrador y capellán, con cargo y obligación de su hermano Don Juan, que durante los días de su vida le ha de dar 1 200 pesos de oro común en cada un año, para su congrua y sustento; unas casas de morada en la ciudad de México, a espaldas de la iglesia catedral; tres o cuatro esclavos negros, varones y hembras, del dicho ingenio; asimismo, los 200 pesos de oro común que se impusieron en el citado ingenio a su favor desde que se ordenó sacerdote, los subrogó en las casas de morada que le ha de dar su hermano Juan de Sámano en la ciudad de México, el cual aceptó esta escritura y se obligó a cumplir lo en ella estipulado.
Vicente Alemán, vecino de la ciudad de la nueva ciudad de Veracruz, y Juan Bautista Marín, residente en el ingenio de Almolonga, dijeron que ambos arrendaron el dicho ingenio a Miguel de Aviñón y a Doña Luisa Valdéz, viuda de don Carlos de Sámano [y Quiñones], por tiempo de ocho años, a razón de 6000 pesos anuales, el 24 de ...de 1617; y ahora, el referido Vicente Alemán renuncia y traspasa su parte del citado arrendamiento en Juan Bautista Marín, y ambas partes finiquitaron sus cuentas; excepto de 4 200 pesos de oro común en que Vicente Alemán alcanzó del gasto hecho en la hacienda, de los cuales se ha de obligar el dicho Juan Bautista Marín, al tiempo que tienen concertado.Y estando presente Miguel de Aviñón, aceptó esta escritura.
Carlos de Sámano y Quiñones y su mujer, Luisa de Valdez, se obligan de pagar a Blas Machado y a doña Beatriz de Sahagún, 6 000 pesos de oro común por la compra de un trapiche de cañas de azúcar en términos de Almolonga.