María Sebastiana de Yépez, vecina de Jalapa, otorga carta de libertad a José Antonio, mulatico niño de 5 años más o menos, criollo nacido en su casa, hijo de Petrona Díaz, mulata esclava que heredó de su madre Francisca de Yépez, a quien le había prometido librarlo graciosamente del cautiverio y servidumbre a que estaba sujeto y por el amor de haberlo criado, le da la libertad desde ahora y para siempre.\r\n
María Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, otorga carta de libertad a su esclava Juana de la Trinidad, mulata criolla nacida en su casa, de 15 años más o menos, hija natural de Antonia de Figueroa, que fue su esclava difunta, a quien le prometió libertarla del cautiverio y servidumbre, tanto por al amor que le tiene como por los leales servicios que le dio su madre.
María Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, vende a doña Luciana María de la Soledad, mujer legítima de Félix Jiménez, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una mulata esclava nombrada Petrona de 27 años, criolla que nació en su casa, hija de Francisca, y su hija Isabel niña mulata; las 2 están libres de empeño, enajenación e hipoteca. Las vende sin asegurarlas de vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común que se da por entregada.
María de los Reyes, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto su madre María Sebastiana de Yépez le heredó a Juana Juliana, mulatica niña de 2 años entonces y que ahora tiene de 15 a 16, hija de Francisca de Yépez, asimismo mulata esclava, y por el amor que le tiene así como por la puntualidad con que le ha servido, la libra del cautiverio y servidumbre a que estaba sujeta y se desiste y aparta de los derechos de propiedad.