El Alférez Antonio Díaz de Córdoba, vecino y labrador en la provincia de San Juan de los Llanos, hijo legítimo de Diego Díaz de Córdoba y de Ana Castellanos Durán, otorga poder para testar al Licenciado Matías Gómez de Córdoba, Clérigo de la Orden de Santiago, para que en su representación haga su testamento según las cláusulas y legados que les ha comunicado. Nombra como albaceas a Antonio Díaz de Córdoba y como herederas a Ana Castellanos, Gertrudis de Córdoba y Jerónima de Córdoba, sus hijas.
Testamento de Pedro Díaz de Córdoba, dueño de esta hacienda de San Antonio de Mezcala, en la jurisdicción de San Juan de los Llanos. Declara por bienes dicha hacienda de labor, fundada en medio sitio de ganado menor, con los aperos siguientes: cuarenta bueyes de arada; diez yugos con sus corundas y ocho rejas; cincuenta yeguas de trilla con tres garaños en que entra el número de cincuenta; ciento veinte lechones; ochocientas ovejas de vientre; ciento cincuenta borregos; cien arrobas de lana, entre otros bienes. Nombra como albacea a Ana Castellanos Durán, su mujer, y a su hijo Marcos Díaz de Córdoba. Nombra como herederos a Isabel de Córdoba; Beatriz González Durán, casada con don Julián; a Elena de Ángulo; a Marcos de Córdoba; a Pedro Díaz de Córdoba; a Francisco Díaz de Córdoba; y a Antonio Díaz de Córdoba.