Don Francisco Viveros, vecino y natural de Jalapa, habiendo contraído matrimonio con Manuela María Cardeña, hija legítima de Don José Cardeña y de Doña Ana de Thormes, vecinos de esta jurisdicción, recibe de Don Juan de Thormes, vecino y mercader de este pueblo, 300 pesos de oro común; los 200 pesos en reales y 100 pesos en ropa de vestir; más otros 30 pesos en géneros que le da su suegro como bienes dotales.
Antonio Basilio Viveros, hijo legítimo de Francisco Viveros y de Manuela María Cardeña, difuntos, vecino de este pueblo de Jalapa y casado con Gertrudis Barradas, realiza testamento, en el cual nombra por albacea a su citada esposa y como herederas a sus hijas María Ana de 6 años, Josefa de 4 años y Anastasia de 2 años.
Miguel Cipriano Viveros, hijo de los difuntos Francisco Viveros y Manuela María Cardeña; y su esposa Antonia González, hija de los difuntos Juan Manuel González y Petrona Lagunas, vecinos de este pueblo de Jalapa, se otorgan poder para testar y albaceazgo reciproco y a don Juan Gómez de Estrada, de esta vecindad. Declaran tener una casa en este pueblo, 8 mulas, 5 caballos, 4 yeguas y 3 ½ yunta de bueyes arrendadas a José Jiménez y José Esteban Gutiérrez. Declaran no tuvieron hijos pero criaron a José Mariano que tiene 7 años. Ambos se nombran como herederos universales.
Francisco Viveros, español y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Sebastián Viveros y de Juana de Acosta, difuntos, casado en primeras nupcias con Manuela María Cardeña, difunta, y en segundas nupcias con Inés Francisca de la Cueva, viuda, otorga su testamento; designa como albaceas testamentarios al Reverendo padre Fray Juan de Cuéllar, Presbítero Capellán del hospital de este pueblo, en compañía de su hijo Miguel, y como herederos universales a sus hijos legítimos Antonio, Estefana, María Margarita, Juana, Ana, José y Miguel.