Gaspar de Heredia, dueño de trapiche, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a doña Ana Muñoz de Herrera, mujer del Capitán Hurtado, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una esclava nombrada Ana de Villegas, mulata prieta de 19 a 20 años, criolla de la casa del Licenciado Domingo José de Heredia, su tío, de quien la hubo por herencia y es hija de Lorenza de Benavides. Cuya esclava es libre de empeño, hipoteca y enajenación, la vende en 200 pesos de oro común horros de alcabala, cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
José Ruiz Cañete, vecino de Teziutlán, dijo que habiéndose casado con doña Josefa de Acosta, hija legítima de Manuel de Acosta, se le dio la hijuela de sus legítimas que importó 2, 191 pesos 2 reales de oro común, cuya cantidad se le ha pagado en diferentes tiempos y partidas de que ha dado recibos sueltos, en tal virtud por la presente otorga recibo a Gaspar de Heredia del total del importe.
Ventura de Acosta y Gaspar de Heredia, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, otorgan poder general a don Francisco Miguel de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, y a Francisco Félix Hidalgo, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que lo representen en todos sus pleitos, causas civiles, criminales y eclesiásticos comenzados y por comenzar.
Tomás Cesáreo de Heredia, hijo legítimo de los difuntos Gaspar de Heredia y de Antonia Palmeros, natural y vecino del pueblo de Jalapa, casado con María Agustina Barradas, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a don Pedro Antonio Sibon, vecino de esta pueblo y como herederas a María Josefa, Juana, María Ignacia y Mariana Antonia, sus hijas legítimas.
Manuel y Marcos de Acosta, Antonio García de Baldemora, con poder de Catalina de Acosta, Antonio de la Barreda Gayón, marido de Isabel de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, y por otra parte Gaspar de Heredia, marido de Margarita de Acosta y Ventura de Acosta, dijeron que en este juzgado se ha seguido juicio divisorio de los bienes que quedaron por muerte de su padre Manuel de Acosta, entre ellos un trapiche del cual no pueden sacar cosa alguna hasta pagar las deudas, ya que se hizo pregón y no hubo postor, por lo que han convenido concertar que Gaspar de Heredia y Ventura de Acosta, reciban los 2 trapiches por vía de depósito y composición con todos lo que ahí se tiene, pero estos no han de sacar fuera de sus frutos ningún otro bien, salvo que sea necesario vender algún esclavo por algún defecto y en todo caso se ha de comprar otro con el mismo importe, y para mayor seguridad dan como fiador a Antonio de la Barreda Gayón, y los demás se desisten y apartan, lo ceden y transfieren a Gaspar de Heredia y Ventura de Acosta por el trabajo y asistencia que han de tener en el trapiche.
Ventura de Acosta y Gaspar de Heredia, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, poseedores de los trapiches de la Concepción y San Diego, dijeron que por cuanto es a su cargo el enterar a doña Josefa de Acosta, hija y heredera de Manuel de Acosta y de doña Lucía Lagunes, de la legítima que por hijuela se le adjudicó, cuyo resto es de 359 pesos, los cuales no se los han podido enterar en reales, en cuya virtud otorgan que le entregan a Josefa de Acosta, mujer legítima que es de don José Ruiz Cañete, en cuenta de pago del resto de la legítima, una negrita esclava criolla de dichos trapiches, nombrada Juliana María, de 11 años de edad, por el valor de 250 pesos de oro común.
Ventura de Acosta y Gaspar de Heredia, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, dijeron que se obligaron a favor de los herederos, acreedores y legatarios de Manuel de Acosta a pagar diferentes cantidades de pesos en los plazos en que se contiene en la escritura, y en atención a que Antonio García de Baldemora era acreedor de 2, 905 pesos 7 tomines, hallándose imposibilitados de cumplir con la paga, le vende a Antonio García de Baldemora dos esclavos, Juan y Esteban, a 400 pesos cada uno, bajo las condiciones que se expresan, cediéndoles todos los derechos y acciones que a ellos tienen, y se obligan a cubrirle los 2, 220 pesos 4 tomines restantes a los plazos y en la forma que se expresa.
Ventura de Acosta, vecino de está jurisdicción de Jalapa, otorga libertad a Juan Matías, mulato prieto, hijo de Ana de Villegas, quien fue esclava de Gaspar de Heredia, hermano del otorgante.
Gaspar de Heredia, vecino de la provincia de Jalapa, dueño de trapiche, y Margarita de Acosta, su legítima mujer, se obligan a pagar a los señores comisarios del cofre de la Iglesia Catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, 180 pesos de oro común en reales en que se le remataron los diezmos de azúcares y mieles de los trapiches e ingenios de la cordillera de este partido y el de Naolinco, por 3 años que han de contar desde ahora hasta 1717 a razón de 60 pesos en cada uno, excluyendo en el remate el ingenio que fue del Licenciado Miguel Pérez de Medina, para lo cual se obliga Gaspar de Heredia y la mencionada Margarita de Acosta, hipotecando la parte y porción que por herencia le tocó de su padre.
Gaspar de Heredia, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a Marcos de Acosta, de la misma vecindad, 3 sitios de tierra de ganado, al pie del cerro nombrado Acatepec, uno ubicado en El Infiernillo más 7 caballerías y media de las cuales se han de sacar 4 que se darán al ingenio de Maxtlatlán a la linde de sus tierras y otras 2 caballerías que dio el padre Fray Antonio, Notario de la Sagrada Religión del Convento de Santa Bárbara de la Ciudad de Los Ángeles, a los indios de Chiltoyac, cuyos sitios y caballerías de tierra se encuentran en esta jurisdicción, en precio de 1,000 pesos de oro común que por su valor le ha dado.