El Padre Juan Bautista Díaz, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio de Pacho, en nombre del Padre Francisco de Borja y Aragón, Procurador General de la Provincia de Filipinas, y en virtud de su poder, vende a Don Diego de la Torre Arnate, vecino de Jalapa, una esclava negra nombrada Marina Aldonza, criolla del Ingenio de Nuestra Señora de los Remedios, alías de Pacho, de 30 años de edad, con una negrita, hija suya, llamada Gertrudis, de año y medio de edad; sin asegurarlas de vicio, defecto, ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 375 pesos de oro común.
El Padre Juan Bautista Díaz, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, en nombre y con poder del Padre Francisco de Borja y Aragón, Procurador General de la Provincia de Filipinas, vende a Don Juan de Thormes, mercader y vecino de Jalapa, una esclava mulata nombrada Gertrudis, de 10 años de edad, criolla de dicho ingenio; sujeta a servidumbre, libre de empeño, enajenación e hipoteca, en el precio de 200 pesos de oro común.
María Ortiz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, residente en el ingenio de fabricar azúcar nombrado San Miguel Almolonga, otorga poder especial a Francisco Miguel de Campo, Teniente General en esta jurisdicción, para que en su nombre y representación otorgue carta de libertad al mulato Bartolomé de 25 años más o menos, hijo de Gertrudis, esclava, negra mulata, quien se apreció en 100 pesos de oro común.\r\n
El Teniente de Infantería Española don Luis [Martínez] de Figueroa, vecino de esta villa de Córdoba, vende a don Dionisio Serrano y Perea, vecino del pueblo de San Juan Coscomatepeque [Coscomatepec], una mulata [esclava] nombrada [Gertrudis] [roto], de edad de treinta y seis años poco más o menos, misma que hubo y compró en Real Almoneda por bienes de [Baltazar] de Fuensalida, difunto. La vende por esclava cautiva sujeta a servidumbre, libre de deuda, empeño e hipoteca, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio ni enfermedad, en precio de 310 pesos de oro común en reales de contado, que le ha pagado por mano del Capitán don Lope Antonio de Iribas.
UntitledDon Manuel Gómez Dávila, doña María de Olaso y Salgado y Juan Gómez Dávila, como albaceas testamentarios de José Gómez Dávila, difunto, dijeron que respecto a tener presentado el testamento y para dar cumplimiento a su última voluntad y proceder a las diligencias que se requieren para el juicio divisorio de los bienes que dejó dicho difunto, otorgan que hacen inventario de los bienes que dejó en esta villa y fuera de ella, entre los que destacan: Una casa de vivienda de 24 varas de largo, con puertas y ventanas de cedro, techada de zacate; cajas de cedro con sus cerraduras y llaves. Herramientas de trabajo, armas, muebles, ropa de cama. Dos jacales donde vive la gente. Un negro nombrado Francisco, Loango, de treinta años de edad; otro negro nombrado Baltazar, mandinga, de treinta y cinco años; Teresa, mujer de este último, Mina, de cuarenta y cinco años; José, rayado, de treinta años; Inés, casta popo, de treinta años; Santiago, Carabalí, de treinta años; Gertrudis, casta Congo, de treinta y cinco años; Alejandro, mulato, de dieciocho años; entre otros que se mencionan. Cinco cocos guarnecidos de plata, un forlón armado con sus guarniciones y con dos mulas; una cadena con su grillete. Varias mulas, machos, caballos, cien yeguas de vientre, sesenta vacas de vientre, diez becerros, doce cabestros, ciento sesenta y cinco toros. Las tierras del sitio que llaman del Novillero. Una casa de piedra y madera alta, en el pueblo de Orizaba, en la plaza Pública de dicho pueblo.
UntitledDoña Gertrudis de Gatica, vecina de esta villa de Córdoba, otorga que vende al Pagador don Antonio Lorenzo de Riascos, que lo es de la Real Armada de Barlovento y Seno Mexicano, residente en esta villa y vecina de la nueva ciudad de la Veracruz, cuatro esclavos mulatos de los nombres y edades siguientes: Antonia de cuarenta y nueve, Pedro de dieciocho, Gertrudis de dieciséis, Águeda de catorce, hijos de la citada Antonia. Los vende por esclavos cautivos en precio de 800 pesos de oro común en reales de contado.
UntitledDon Diego de la Torre Arnate, vecino de Jalapa, vende a Francisco de Cortázar, criador de ganado mayor en la Huasteca, una esclava negra llamada Marina Aldonza, criolla, de 30 años de edad, con una hija suya nombrada Gertrudis, de 2 años de edad, que el otorgante compró al Padre Juan Bautista Díaz, administrador que fue del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios; libres de censo, empeño, hipoteca ni otro gravamen, por el precio de 400 pesos de oro común.
Luis Antonio de León, bajo la custodia del Sargento Agustín Luis, vecino de este pueblo, venden a Nicolás de Acosta una esclava de nombre Gertrudis de 32 años, junto con sus 2 hijas, Francisca de 6 años y Tomás de 2 años en la cantidad de 335 pesos, esclavos que el citado Luis Antonio de León heredó de Antonia de Orteria y Villegas, junto con otros dos de nombres, Juan de 12 años, el cual ya vendió y Pascual que es fugitivo, hijos de la primera esclava.
Don Antonio de Leiva Esparragosa, vecino de esta villa de Córdoba, otorga que vende a Manuel de Rosas Sáenz, Caballero del Orden de Calatrava, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, dos esclavos, uno negro nombrado Lucas, casta Congo, de veintidós años de edad poco más o menos; y una negra nombrada Gertrudis, casta Congo, de veinte años poco más o menos; los mismos que entre otro negros compró al Doctor don Francisco Dantes Pereda, Desembargador General de la Sala de Suplicaciones del reino de Portugal y Superintendente Privativo de la Introducción de Negros en la América [para] el asiento celebrado con Su Majestad Católica por la Real Compañía de Guinea de dicho reino de Portugal para dicha introducción, por escritura que otorgó en en la ciudad de la Puebla de los ángeles el 4 de diciembre de 1699. Los vende en precio de 450 pesos.
UntitledDon Bernabé de Figueroa y Mendoza, natural del pueblo de Cosamaloapan, vecino de esta jurisdicción de la villa de Córdoba, hijo legítimo del Capitán don Andrés de Figueroa y Mendoza, vecino de la ciudad de Oaxaca, y de Catalina de Rosales, difunta, otorga su testamento en el cual declara que estuvo casado con doña María [Álvarez] Blanco, difunta, hija del Capitán Joseph [José] Blanco y de doña Francisca Jiménez [de Encinas], cuyo suegro le entregó por dote 4 000 pesos de oro común, con los cuales fundó la hacienda de trapiche San José Toluquilla y pagó parte del valor de sus tierras, porque lo demás quedó a censo, y al morir su esposa hizo carta de obligación a favor de su suegro por los 4 000 pesos que le está debiendo aún, los cuales manda se le paguen de sus bienes. Declara que de dicho matrimonio no procrearon hijos. Por bienes dice tener esta hacienda de trapiche de hacer azúcar y panelas, compuesta por dos sitios de ganado menor; casas de vivienda, caldera, molienda y de la gente de servicio; 7 suertes de caña dulce; dos calderas; los esclavos Manuel, negro Mina, maestro de azúcar; Joseph [José], negro Congo; Miguel de Rosales, negro Loango; Gabriel García, negro Nitemo; Joseph [José], negro Mandinga; Diego de la Cruz, mulato, y Gertrudis, negra, su mujer, y Diego, mulato, su hijo; María, negra de siete años; y Juliana, negra muy vieja; Antonio de la Cruz, negro, a quien tiene en Cosamaloapa ganando jornal; y una molienda corriente con otros pertrechos y adherentes del trapiche, entre otros bienes. Nombra como albacea testamentario a su suegro y a don Francisco Valero Grageda [Grajeda], su hermano, y como herederos universal al Capitán don Andrés de Figueroa y Mendoza, su padre.
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