El Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, como albacea del Álferez Miguel de Zamora por codicilio, en concurso de Francisca Micaela y Sebastiana María de Zamora, esta última su legítima mujer y heredera del difunto, quien a su vez fue albacea de Juana de Bonilla, dijo que tenía un solar yermo en este pueblo, y por no tener herederos ni hijos más que a Juan Hidalgo que se encuentra en La Habana, ha resuelto venderlo a José de Arauz, pardo libre vecino de este pueblo, cuyas colindancias son con solar que fue de María de Ochoa y Calle Real y ciénega que llaman de Xallitic. La venta se hace con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca en 60 pesos de oro común que se da por entregado.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino de este lugar, albacea y heredero de su mujer Sebastiana María de Zamora, otorga libertad de esclavitud a Ana Efigenia mulata blanca y a su familia, desde el 27 de noviembre de 1729, entregándole carta de libertad hasta hoy.
Don Pedro de Senande, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Gabriel de Arteaga, vecino de la Nueva Veracruz, una casa, que don Bartolomé de Castro heredó de su mujer Sebastiana María de Zamora, ubicada en este pueblo, labradas de cal y canto, techadas de tejas, linda al sur con la Calle Real que sale de esta plaza para la Nueva Veracruz, al oriente con casa y solar que fueron de Pascual de Castro y hoy son de Cristóbal García, al norte con un callejón y solar de la casa que fue de Francisco Ibáñez y ahora es de don José Tavera, y con casa y huerta de Bartolomé Salvo, al poniente con casa y solar que fue de Juana de Castro, dicha venta la hace al precio de 5,348 pesos 7 reales, 5, 048 pesos y 7 reales que le han pagado de contado, los restantes 300 están cargados sobre dicha casa a favor de una capellanía.
El Capitán Bartolomé de Castro, mercader vecino de Jalapa, y doña Sebastiana María de Zamora, su legítima mujer, de mancomún, venden a doña Gregoria García Monzaval, mujer legítima de Pedro de Rivera, Sargento Mayor de la Real Guerra de San Juan de Ulúa, una negra esclava nombrada Mariana de 19 a 20 años de edad, con su hija mulatica, niña nombrada Pascuala de 11 meses, que compró bozal y recién llegada, de los capitanes Lucas de Acosta y don Damián Pereira, factores del asiento de negros esclavos, con la señal y calimbo de una CR en el brazo derecho. La venta se hace libre de empeño, hipoteca y enajenación en 200 pesos de oro común libres de alcabala.
El Capitán Bartolomé de Castro, informa que su difunta mujer, Sebastiana María de Zamora, le otorgó poder para testar y en el cual lo nombra albacea y heredero universal.\r\n
El Capitán Bartolomé de Castro, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco de Castro y de María de Medina, otorga su testamento, en el cual declara ser casado con Sebastiana María de Zamora, quien trajo como dote lo que consta en el recibo que le tiene otorgado; entre sus bienes tiene la casa de su morada que compró a censo al Hospital, por el que paga 80 pesos anuales. Cuando su hermana se casó le dio un solar, donde construyó una casa con imposición de 200 pesos de censo principal, la cual fue liberada aplicándolo a su casa por lo que pide a sus albaceas hagan institución a favor de la Virgen de los Lagos. A 4 de sus sobrinos les deja 50 pesos a cada uno, que se les entregará cuando tomen estado de casados o religiosos. Pide a sus albaceas que las cuentas que tiene pendientes las liquiden. Declara que tiene en su poder las escrituras de obligación a favor de este pueblo, otorgadas por don Francisco Miguel de Campo sobre las Reales Alcabalas. Nombra como albacea a Sebastiana María de Zamora y a Sebastián de la Peña.
Sebastiana María de Zamora, mujer legítima del Capitán Bartolomé de Castro, hija legítima del Alférez Miguel de Zamora y de Juana de Terrazas, ordena su testamento, donde nombra como albacea testamentario y heredero universal a su marido el Capitán Bartolomé de Castro.
El Capitán Bartolomé de Castro y doña Sebastiana María de Zamora, como marido y mujer legítimos, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que por el mucho amor que le tienen a la madre Sor Josefa de la Encarnación Vértiz, monja profesa en el Convento de San Lorenzo de la Ciudad de México, quien es también su sobrina, otorgan que por su voluntad hacen gracia y donación de una esclava nombrada Ignacia de Zamora, mulata blanca, de 10 a 11 años, nacida en su casa, para que por el resto de su vida la haya y goce en servidumbre, con la condición de que después de su fallecimiento la devuelva a su poder o a la de sus herederos.
El Alférez Don Bartolomé de Castro, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo de Don Francisco de Castro y de María de Medina, con motivo de haber contraído matrimonio con Sebastiana María de Zamora, hija legítima del Alférez Don Miguel de Zamora, vecino de Jalapa y de Doña Juana de Terrazas, difunta, recibe de su suegro en dote la cantidad de 1577 pesos de oro común en reales, plata labrada, una esclava mulata nombrada Lucía, joyas, una cama, sábanas, y otras cosas.
Sebastián de la Peña, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que por cuanto hubo y compró del Capitán Bartolomé de Castro, su hermano, mercader de la misma vecindad, albacea del Alférez Miguel de Zamora y el Capitán Bartolomé de Castro, como tutor y administrador de Josefa, su hija. Dijo que tenía una casa con 11 varas de frente y 49 de fondo de la cual se hizo tasación en 200 pesos de oro común y esta misma cantidad es la que le entregó al Capitán Bartolomé de Castro y Josefa de la Encarnación Vértiz le otorgó recibo, y que su hermano le dio escritura de venta. Por tanto declara que la casa la compró para doña Sebastiana María de Zamora, hija legítima del difunto y mujer de Bartolomé de Castro y que los 200 pesos que dio y entregó a su marido fueron de su mujer, atento a lo cual cede, renuncia y transfiere a doña Sebastiana María de Zamora la casa para que con testimonio de esta declaración disponga de ella como absoluta dueña.